181 o 240 muertos: por qué difieren los conteos del sismo
El gobierno nacional reporta 181 fallecidos; las autoridades departamentales elevan la cifra a 240. La brecha revela los desafíos de coordinación tras el desastre.
- El conteo oficial de 181 muertos contrasta con los 240 reportados por autoridades regionales.
- La brecha responde a distintos protocolos de consolidación entre la UNGRD y Asocapitales.
- Queda pendiente auditar el cumplimiento de la norma sismorresistente NSR-10 en los edificios colapsados.
La tragedia sísmica que golpeó a Colombia el 10 de agosto dejó una incógnita que trasciende la coyuntura: cuántas personas murieron realmente. El presidente Abelardo de la Espriella cifró oficialmente en 181 los fallecidos, mientras que autoridades departamentales y la agremiación Asocapitales contabilizaron hasta 240. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, citó 224 en su conferencia matutina. Las tres cifras conviven en un mismo día informativo.
La discrepancia no es anecdótica. Refleja la tensión entre los protocolos de consolidación de víctimas de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y los conteos que realizan las capitales y departamentos afectados. En desastres de gran escala, el nivel nacional suele exigir verificación e identificación antes de sumar un fallecido al balance oficial, mientras que las autoridades locales reportan lo que registran en terreno en tiempo real.
El segundo frente de escrutinio son las edificaciones colapsadas. Colombia cuenta con la norma sismorresistente NSR-10, pero un reportaje de fondo debe establecer cuántos de los 48 edificios derrumbados y de las más de mil viviendas destruidas cumplían el estándar, cuántos eran construcciones informales y cuántos databan de antes de la entrada en vigor de la norma. El Eje Cafetero concentró parte de los daños más graves.
Rastrear estas dos variables —los criterios de conteo y el cumplimiento normativo— permitirá dimensionar la magnitud real del desastre y determinar responsabilidades. Con las cifras aún en evolución, la verificación contra las fuentes oficiales, empezando por el Servicio Geológico Colombiano, resulta indispensable.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.