Adivinos ciegos de Seúl pierden clientes ante competencia de ChatGPT y aplicaciones de IA
Los adivinos ciegos de la aldea de Mia en Seúl enfrentan competencia de inteligencia artificial. A pesar de que el mercado de adivinación en Corea del Sur se valoró en 986 millones de dólares durante 2024, muchos clientes prefieren consultas gratuitas o económicas de ChatGPT y Gemini sobre las sesiones tradicionales.
- Aldea de 70-80 adivinos ciegos en Seúl reducida a menos de 20 practicantes activos
- Clientes migran hacia aplicaciones de IA como ChatGPT y Gemini para consejos de salud, dinero y amor
- Mercado de adivinación asiático se valuó en 986 millones de dólares en 2024 pese al declive
Song Oh-soon, adivina ciega de 86 años de la aldea de Mia al norte de Seúl, ve desaparecer a sus clientes que se inclinan por predicciones de inteligencia artificial. En una de los países más conectados a la tecnología del mundo, el desafío de esta comunidad no es la pérdida de fe en las predicciones, sino la forma en que se consumen. Durante cuatro décadas, Song ha consultado la edición en braille de "Los cuatro pilares del destino" y basa sus lecturas en escucha atenta a cada cliente.
La comunidad de adivinos ciegos, que alguna vez contó con 70 u 80 practicantes, ahora tiene menos de 20 miembros activos. Muchos han fallecido y sus locales repartidos por callejones estrechos permanecen a oscuras con rótulos que anuncian "casa de adivinación tradicional". Un estudio de la firma Embrain reveló que muchos clientes ahora recurren a aplicaciones móviles y chatbots de IA como ChatGPT y Gemini en lugar de visitar a adivinos en persona. Los clientes prefieren consultas gratuitas o económicas de IA a las sesiones de 50.000 wones que cobra Song.
Sin embargo, persisten clientes que buscan la dimensión humana. Oh Ji-hye, profesora universitaria de 44 años, consultó a Song por teléfono. "Se sintió bien tener una persona, no la IA, concentrada en escuchar mi historia", comentó. La aldea de Mia emergió en 1966 con la llegada del primer vidente ciego y prosperó durante el auge económico de Seúl en los años 1970 y 1980. Song quedó ciega en su infancia y a los 11 años comenzó a estudiar adivinación coreana. A pesar del declive, Song mantiene fe: "Si te esfuerzas y tomas decisiones acertadas, la buena fortuna llegará a tu vida tres veces", aseguró, según reportó El Comercio.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.