Taxista con 40 años de experiencia trabaja 16 horas diarias por deuda de ¢12 millones
Un conductor de taxi con cuatro décadas de experiencia en San José labora entre seis de la mañana y diez de la noche para sostener una deuda de ¢12 millones acumulada desde la pandemia, mientras enfrenta competencia de plataformas de transporte digital.
- Un taxista con licencia desde 1986 trabaja 16 horas diarias en San José para pagar una deuda de ¢12 millones contraída en la pandemia
- En su cooperativa el número de taxis disminuyó de 200-250 vehículos a 80; a nivel nacional más de 2.000 taxis dejaron de operar en julio tras no renovar concesiones
- El sector enfrenta competencia de Uber y gravámenes mensuales que incluyen seguros de $74.000, más combustible, mantenimiento y cargas sociales
Un taxista costarricense que ostentaba su licencia de conducción desde 1986 relata la transformación dramática de su labor en las últimas décadas. En el centro de San José, donde espera pasajeros frente a la Catedral Metropolitana, ahora transcurren entre diez y quince minutos entre cada viaje, algo impensable una década atrás cuando la demanda era constante. Para sostener una deuda de ¢12 millones acumulada desde la pandemia, labora desde las seis de la mañana hasta cerca de las diez de la noche, sumando dieciséis horas diarias de trabajo.
El sector taxista ha experimentado un colapso estructural. En la cooperativa donde este conductor trabaja, la flota se redujo de entre 200 y 250 vehículos a apenas 80. A nivel nacional, el panorama es más desalentador: a comienzos de julio, más de 2.000 taxis dejaron de prestar servicio tras vencer el plazo para renovar concesiones sin que el gobierno aprobara una prórroga. El conductor lamenta que la cultura de servicio que prevalecía en el gremio—basada en entender que "el cliente no depende de uno, uno depende del cliente"—se haya perdido con los años, junto con los controles sobre el acceso a la profesión.
La competencia de plataformas digitales como Uber ha transformado el modelo de negocio. El taxista señala que mientras él asume costos mensuales de $74.000 solo en seguro del vehículo, más combustible, mantenimiento, revisión técnica y cargas sociales, Uber no incurre en estos gastos, llevándose las ganancias sin contribuir a la hacienda pública costarricense. Incluso si la legislación permitiera integrar taxis a aplicaciones similares, rechaza la idea por el porcentaje que se llevaría la plataforma mientras él mantendría los costos del vehículo y su operación.
El taxista atribuye la responsabilidad del crisis del sector al Estado, criticando que no existan soluciones efectivas a los problemas planteados. Recordó el caso de un compañero taxista tan afectado por las deudas que se quitó la vida, subrayando el impacto humano de la crisis. Según reportó La Nación, otros conductores entrevistados expresaron similar agotamiento ante la situación, con algunos rehusando comentar sobre el tema por sentirse "demasiado ahuevados" como para hablar de la problemática.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.