Terremoto en Colombia: mujer que vivió sismo de 2017 en México comparte lecciones de preparación
Una habitante de Cali que vivió el terremoto mexicano de 2017 destaca las diferencias en preparación ante desastres sísmicos entre México y Colombia, enfatizando la importancia de simulacros y protocolos antisísmicos.
- En México los simulacros y la preparación para terremotos forman parte de la cultura cotidiana, mientras que en Colombia no existen prácticas similares según la experiencia de la entrevistada
- Colombia comenzó a incorporar normas antisísmicas con mayor fuerza a partir de 2008-2010, mientras edificios anteriores no resistieron el movimiento reciente
- Laura Lucía aplicó medidas aprendidas en México: tener a mano tenis, agua, comida, linterna, silbato y mochila de emergencia
Laura Lucía Rodríguez ha vivido dos terremotos de gran magnitud con casi una década de diferencia: el del 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México y el que sacudió Colombia el lunes en Cali. En México, el sismo la sorprendió en la colonia Roma Norte donde trabajaba como becaria, mientras que en Cali estaba en su casa en un tercer piso cuando el movimiento comenzó leve y terminó obligándola a salir corriendo detrás de uno de sus gatos que quedó atrapado.
Después del movimiento, la falta de electricidad e información hizo difícil dimensionar lo ocurrido. Cuando salió a la calle, Laura Lucía encontró una ciudad parcialmente devastada, especialmente cerca de la Galería Alameda donde varios edificios colapsaron. Las escenas la devolvieron a lo vivido hace nueve años: en ambos casos presenció polvo, gente intentando rescatar a personas, y en ambas ciudades los habitantes gritaban nombres de seres queridos. También observó que, como tras el 19-S en México, personas acampaban afuera de sus casas por temor a saqueos, situación que experimentó su padre, quien perdió su casa en Sevilla Valle.
Para Laura Lucía, una de las principales diferencias entre ambas experiencias está en la preparación de la población. En México, los terremotos forman parte de la cultura cotidiana y los simulacros son una herramienta conocida. En Colombia, según su experiencia, no ocurre lo mismo: aunque tiembla ocasionalmente dos veces al año aproximadamente, los movimientos son muy leves. Respecto a las construcciones, señala que las normas antisísmicas comenzaron a incorporarse con mayor fuerza a partir de 2008 o 2010, pero advierte que existen edificios antiguos que no resistieron el movimiento.
Lo que sabe hacer ante un terremoto lo aprendió durante su estancia en México. Tener a mano tenis, agua, comida, una linterna, un silbato y una mochila de emergencia son medidas que esta vez puso en práctica de manera automática. La diferencia en preparación también se hizo evidente durante las primeras horas de la emergencia: en México la gente conocía las rutas de evacuación, pero en Colombia constató que muchos desconocen dónde ir. «Casi toda mi vida he vivido acá en el Valle del Cauca, tanto en Cali como en Sevilla, nunca he hecho un simulacro por un terremoto, nunca», concluyó en su entrevista con El Universal.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.