Argentina crece 4,4% pero el consumo no despega
Los indicadores macroeconómicos mejoran mientras el Gobierno debate entre seguir bajando la inflación o estimular la actividad.
- El PBI argentino creció 4,4% en 2025 y la pobreza cayó a 28,2%, la más baja desde 2018.
- La inflación proyectada para julio ronda entre 1,8% y 2% mensual; Milei no cambiará el rumbo hasta perforar el 1%.
- Vaca Muerta superó los 840.000 barriles diarios y el dólar se proyecta cerca de 1.673 pesos al cierre del año.
A mitad de 2026, y con Argentina en la final del Mundial, la economía del gobierno de Javier Milei enfrenta un debate central: seguir bajando la inflación o estimular el consumo. El Gobierno insiste en no cambiar el rumbo. Las proyecciones de inflación para julio rondan entre 1,8% y 2% mensual, tras un estancamiento en torno al 2,9% mensual a comienzos de año que luego retomó la baja.
Milei sostiene que no habrá cambios mientras la inflación no perfore el 1% mensual, pese a que bancos de Wall Street piden una política monetaria menos restrictiva para reactivar el consumo y el crédito. Los agregados macroeconómicos, sin embargo, muestran señales positivas: el PBI creció 4,4% en 2025, su mejor desempeño en tres décadas, y la pobreza cayó a 28,2% en el segundo semestre de 2025, la más baja desde 2018.
El sector energético aporta otro dato de peso. Vaca Muerta superó los 840.000 barriles diarios, lo que coloca a Argentina como exportador neto de energía por primera vez en décadas. En el frente cambiario, el Relevamiento de Expectativas del Banco Central proyecta el tipo de cambio en torno a 1.482 pesos en julio y cerca de 1.673 pesos al cierre del año.
La brecha entre la macroeconomía y el bolsillo cotidiano es el punto que concentra las dudas. Mientras el PBI y los indicadores de pobreza mejoran, el consumo interno y el crédito permanecen débiles, lo que abre interrogantes sobre a quién llega efectivamente la recuperación. El horizonte político de fondo es 2027: Milei busca eliminar las PASO de cara a ese ciclo electoral.
Analizar la distribución de esa recuperación requiere desagregar el salario real por sector, la morosidad de las tarjetas y la sostenibilidad de la caída de la pobreza según región e informalidad, además de contrastar la metodología de las cifras oficiales con la de centros independientes.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.