Banca mexicana se prepara para reconocimiento facial en apertura de cuentas
Las principales instituciones bancarias de México se declaran listas para la implementación de controles biométricos faciales en la apertura de cuentas a partir de octubre de 2026.
- CNBV incorporó biometría facial a regulación el 1 de julio de 2026 para instituciones de banca múltiple
- Sistemas de reconocimiento facial deberán alcanzar coincidencia mínima del 90 por ciento con registros del INE y SRE
- Bancos deberán presentar avisos a la autoridad en plazos de 20, 30 y hasta 90 días según etapa de implementación
El director general de Grupo Financiero Banorte, Marcos Ramírez, confirmó que la institución se encuentra en tiempo y forma con los requisitos establecidos por la ley para implementar la biometría facial. La medida fortalecerá las medidas de identificación y seguridad en usuarios, complementando la biometría dactilar requerida desde 2018.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores incorporó la biometría facial a la regulación el 1 de julio de 2026 para instituciones de banca múltiple. Los sistemas de reconocimiento facial deberán alcanzar una coincidencia mínima del 90 por ciento con los registros del Instituto Nacional Electoral y de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Las disposiciones contemplan la presentación de avisos a la CNBV en distintos plazos de 20, 30 y hasta 90 días según la etapa de implementación.
Enrique Majos, director general de Gentera, señaló que la institución trabaja desde hace tiempo en la incorporación de estos mecanismos. Gentera se encuentra en fase final de autorización para el uso de huellas digitales, mientras que el reconocimiento facial será la siguiente etapa. Majos precisó que el despliegue tomará varios meses, no días o semanas.
Sin embargo, la creación de bases de datos con biometría facial presenta riesgos. Carlos Valderrama, socio fundador de Legal Paradox, advirtió que convertirá a las instituciones en un objetivo de mayor valor para la delincuencia cibernética. El principal desafío será proteger información que, a diferencia de una contraseña, no puede sustituirse en caso de filtración, especialmente en un entorno donde los delincuentes utilizan inteligencia artificial y deepfakes para cometer fraudes.
Según reportó El Universal, la regulación enfrenta el desafío de proteger el concepto mismo de identidad cuando elementos como rostro y voz se convierten en datos digitales fácilmente falsificables.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.



