Cártel de Sinaloa ocultó 60 kilos de cocaína en 240 cebollas falsas para exportar a Miami
El Cártel de Sinaloa implementó una operación transnacional para introducir 60 kilos de cocaína de alta pureza a través de puertos del norte de Perú hacia Estados Unidos, ocultando la droga dentro de 240 cebollas falsas elaboradas con moldes sintéticos y recubiertas con capas de cáscara real. La red criminal, integrada por ciudadanos mexicanos y colombianos, utilizó criptomonedas y billeteras virtuales a través de casas de cambio locales para financiar las compras de clorhidrato de cocaína directo del VRAEM y el Huallaga. La operación sincronizó el envío con la temporada de alta producción de cebolla en el norte peruano para mimetizar el cargamento ilícito en el flujo comercial legítimo. Una alerta de inteligencia permitió a la Dirandro y la DEA ejecutar una entrega controlada internacional que culminó el 6 de julio de 2026 en Miami, cuando la ciudadana estadounidense Mireya Delgado fue capturada al retirar tres maletas con la droga.
- 60 kilos de cocaína ocultados en 240 cebollas falsas; operación binacional Perú-EE.UU. capturó a Mireya Delgado en Miami el 6 de julio
- Cártel de Sinaloa utilizó criptomonedas y falsos empresarios agrícolas; promesa de US$20.000 a transportista; captura en Corte del Distrito Sur de Florida
- Primera ruta de exportación con este método; autoridades rastrean transacciones digitales y cómplices en estructuras transnacionales
El Cártel de Sinaloa implementó una estrategia logística sofisticada que aprovechaba el calendario agrícola peruano. La organización criminal, bajo la supervisión de falsos empresarios agrícolas mexicanos y colombianos, adquiría clorhidrato de cocaína de primera mano directamente de productores en el VRAEM y la región del Huallaga. La red utilizaba criptomonedas y billeteras virtuales a través de casas de cambio locales para financiar las compras de cocaína en la selva. Luego, camufló 60 kilos de cocaína de alta pureza dentro de 240 cebollas falsas durante la temporada de verano, cuando el flujo comercial de cebolla en el norte peruano alcanza su mayor volumen.
El método artesanal ideado por la red criminal fue diseñado para evadir los controles de alerta. Las cebollas falsas fueron elaboradas utilizando moldes sintéticos y recubiertas con capas de cáscara real de cebolla para imitar la textura, el peso y la apariencia de la verdura genuina. De esta manera buscaban engañar las rigurosas inspecciones en terminales portuarios. El cargamento fue despachado como un envío piloto a través de contenedores marítimos convencionales desde terminales portuarios alternos del norte peruano, presentándose como una exportación agroindustrial legítima hacia Estados Unidos. Según destacó el coronel Jenner Lozada Gordillo, jefe de la División de Investigaciones Especiales (Divinesp), esta fue la primera ocasión en que el Cártel de Sinaloa intentaba abrir una ruta de exportación mediante este método.
Una alerta de inteligencia permitió que la Dirandro peruana y la DEA estadounidense vigilaran el contenedor en secreto mediante una entrega controlada internacional. El 6 de julio de 2026, la operación binacional ejecutó el golpe definitivo en Miami, Florida. Las autoridades federales esperaron a que los miembros de la red retiraran la mercancía del puerto en tres maletas, las cuales fueron entregadas a Mireya Delgado, ciudadana estadounidense vinculada al comercio de autos de alta gama. Delgado fue capturada en flagrancia. Según la investigación, le habían prometido 20.000 dólares por trasladar la droga de alta pureza hacia la ciudad de Chicago.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos procesa el caso penal bajo el expediente criminal 1:26-mj-03186 en la Corte del Distrito Sur de Florida, manteniendo las investigaciones bajo estricta reserva internacional. Paralelamente, la inteligencia financiera rastrea las transacciones de criptomonedas y billeteras digitales para identificar el financiamiento del acondicionamiento del cargamento y los pagos a acopiadores locales. Según reportó El Comercio, la Dirandro mantiene bajo observación las operaciones del cártel en el país, y las unidades de inteligencia continúan vigilancia sobre estos corredores alternos de tráfico de drogas.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.