Colombia posesiona a De la Espriella el 7 de agosto entre tensiones
A menos de dos semanas del cambio de mando, el mandatario entrante confirmó la mayoría de su gabinete, mientras el presidente saliente cuestiona la legitimidad del resultado.
- La posesión de Abelardo de la Espriella está prevista para el 7 de agosto de 2026 y se evalúa trasladarla a Cali por seguridad.
- De la Espriella venció a Iván Cepeda en la segunda vuelta del 21 de junio; el CNE certificó el resultado el 25 de junio.
- Gustavo Petro denuncia un fraude algorítmico sin pruebas presentadas, desmentido por la Registraduría y la Misión de Observación Electoral.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, avanza en el cierre del empalme a menos de dos semanas del cambio de mando. Este fin de semana confirmó la mayoría de su gabinete —quedan pendientes tres ministerios— y designó nuevos embajadores. La posesión está prevista para el viernes 7 de agosto de 2026, y se evalúa trasladarla de Bogotá a Cali por razones de seguridad.
De la Espriella, un outsider de derecha, venció al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, en la segunda vuelta del 21 de junio de 2026. El Consejo Nacional Electoral certificó el resultado el 25 de junio. El presidente entrante anunció que derogará la política de paz total y reactivará órdenes de captura contra grupos armados.
La transición se desarrolla en un clima atípicamente conflictivo. El presidente saliente, Gustavo Petro, denuncia un supuesto fraude electoral por vía algorítmica con financiación extranjera, no reconoce la legitimidad del entrante y convocó marchas para el 20 de julio. La Registraduría y la Misión de Observación Electoral desmintieron sus afirmaciones sobre 850.000 votantes agregados de manera irregular.
Mientras las autoridades electorales dan por cerrado el proceso, el mandatario saliente lo cuestiona sin haber presentado pruebas hasta ahora, lo que tensiona el empalme y agrega presión sobre la seguridad de la ceremonia de posesión.
El resultado es una transferencia de poder que combina el cierre formal del proceso electoral, certificado por los órganos competentes, con un cuestionamiento público del oficialismo saliente que enrarece las semanas previas al traspaso de mando.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
