Italia enfrenta crisis de obesidad infantil pese a herencia de dieta mediterránea
Italia, históricamente referencia mundial de alimentación saludable, ha visto desaparecer la dieta mediterránea tradicional entre su población infantil, dejando una realidad de sobrepeso creciente y alarmante en especial en regiones del sur como Campania.
- En zonas de Campania más del 40% de niños de 8 y 9 años tienen sobrepeso; Ponticelli se ha convertido en una capital mundial de obesidad infantil
- Solo el 10% de los italianos sigue la dieta mediterránea tradicional; la dieta moderna se resume en pizza, pasta, papas, proteínas y pan
- El sur de Italia presenta índices de pobreza del 35% a 37% según Eurostat, correlacionados con la crisis de obesidad infantil
Italia, país asociado durante décadas con la dieta mediterránea como modelo de vida saludable, enfrenta hoy una crisis de obesidad infantil que la posiciona entre las naciones europeas con mayores índices de sobrepeso en menores de edad. El fenómeno es especialmente grave en el sur: en algunas zonas de Campania, más del 40% de los niños de 8 y 9 años tienen sobrepeso. La localidad de Ponticelli, en las afueras de Nápoles, se ha ganado la reputación de ser una de las capitales mundiales de la obesidad infantil.
La transformación está vinculada a cambios económicos y alimentarios profundos. El sur de Italia, donde surgió la investigación que popularizó la dieta mediterránea en la década de 1950, presenta hoy los índices más altos de riesgo de pobreza de Europa continental: Campania registra 35,5%, Sicilia 35,3% y Calabria 37,2%, según datos de Eurostat. El doctor Valter Longo, director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California, señaló que la dieta mediterránea tradicional se ha perdido: solo el 10% de los italianos la sigue realmente. La dieta italiana moderna se resume en lo que Longo denomina las cinco P: pizza, pasta, papas, proteínas y pan.
El doctor Roberto Berni Canani, pediatra especialista en obesidad de la Universidad Federico II de Nápoles, atiende diariamente las consecuencias: ha tratado niños de apenas 2 o 3 años que pesan 25 kilos, cuando el peso estándar de la OMS para esa edad ronda entre 12 y 17 kilos. Observa que la mayoría de los padres no percibe el sobrepeso en sus hijos y acuden a consulta por síntomas secundarios como tos, dolor de estómago o diarrea, sin advertir que la causa subyacente es el peso del menor.
La demanda de intervenciones quirúrgicas para obesidad grave ha aumentado considerablemente. La doctora Sonja Chiappetta, quien trabaja en el Hospital Betania de Ponticelli hace 15 años tratando pacientes obesos, observa un cambio alarmante: hasta hace poco sus pacientes rondaban los 50 años; ahora atiende a adolescentes, algunos de apenas 16 años. El procedimiento que realiza extirpa hasta el 90% del estómago, reduciendo la capacidad de ingesta de alimentos. Casos como el de Salvatore, un joven de 17 años que pesa 170 kilos y tiene dificultades para actividades cotidianas como atarse los cordones, ejemplifican la gravedad del problema. En su caso, el peso excesivo impide la cirugía por los riesgos que entraña; la doctora Chiappetta le prescribió una inyección de GLP-1 para reducir apetito y permitirle perder peso necesario para poder operarse, según reportó BBC Mundo.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.