Cómo se mide la inflación y por qué el dato no coincide con tu bolsillo
Guía de fondo sobre el índice que domina los titulares económicos de la región, con los casos de Argentina, México y Bolivia.
- El IPC mide la variación de precios de una canasta fija y se publica en tres lecturas: mensual, interanual y acumulada.
- La inflación subyacente excluye los precios volátiles para mostrar la tendencia de fondo, clave para los bancos centrales.
- El dato oficial no siempre coincide con el bolsillo porque la canasta es un promedio y los hogares pobres enfrentan una inflación efectiva mayor.
Esta semana tres países del radar publican o discuten datos de inflación: Argentina (jueves), México (3,12% anual) y Bolivia (−2,79% mensual en julio). Los tres números salen de un mismo instrumento: el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Detrás de ese porcentaje hay decisiones técnicas que explican por qué, a veces, la inflación baja y la compra igual sale más cara.
El IPC mide la variación promedio de precios de una canasta fija de bienes y servicios que representa el consumo típico de los hogares: alimentos, vivienda, transporte, salud, educación y recreación, entre otros. Cada rubro tiene una ponderación según cuánto pesa en el gasto familiar promedio; los alimentos suelen pesar más en hogares de ingresos bajos. Los institutos oficiales —INDEC en Argentina, INEGI en México e INE en Bolivia— relevan decenas de miles de precios cada mes. Se publican tres lecturas: variación mensual, interanual y acumulada, que conviene no confundir.
Una clave que suele generar confusión es la diferencia entre inflación general y subyacente o núcleo. La general incluye todos los precios, también los más volátiles: alimentos frescos, energía y precios estacionales o regulados. La subyacente excluye esos componentes para mostrar la tendencia de fondo. Por eso, en México, la inflación general bajó a 3,12% —mínimo desde mayo de 2020— pero Banxico mantuvo la tasa en 6,50%, porque la subyacente sigue mostrando presiones persistentes.
En economías con historia de volatilidad cambiaria, el tipo de cambio es un motor central de precios. Cuando la moneda local se deprecia, encarece los bienes importados y los productos con insumos dolarizados; ese traslado se llama pass-through. El caso argentino de julio lo ilustra: el mayorista subió cerca de 6% entre mayo y julio. El espejo es México, donde un peso apreciado abarata importaciones y ayuda a contener la inflación, aunque castiga a exportadores y reduce el valor en pesos de las remesas.
El dato oficial rara vez coincide con la experiencia personal por tres razones: la canasta es un promedio, existe un efecto memoria con los precios escalón y la cobertura geográfica pondera grandes ciudades. Entender cómo se construye el IPC permite anticipar decisiones —cuándo endeudarse, ahorrar o negociar el salario— porque el dato define paritarias, alquileres, jubilaciones, tasas de interés y hasta el tipo de cambio de la calle.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.