Tratado de 1786 entre EE. UU. y Marruecos sigue siendo fundamento de alianza estratégica
Estados Unidos y Marruecos suscriben la alianza más antigua de la historia diplomática estadounidense, firmada en Marrakech el 23 de junio de 1786. Esta relación histórica explica el apoyo de Washington a la soberanía marroquí sobre Sahara Occidental.
- Tratado de 1786 es el acuerdo vigente más antiguo de EE. UU.; garantizó navegación segura en puertos marroquíes
- Rey Mohamed VI renombró carretera de 1.000 km en Sahara Occidental como 'autopista Donald Trump'
- EE. UU. responsabilizó a políticas españolas por crisis migratoria en Ceuta, no a Marruecos
La relación entre Estados Unidos y Marruecos se remonta a 1776, año de independencia estadounidense. El sultán Mohamed III autorizó a buques de la nueva nación a entrar libremente en puertos marroquíes apenas un año y medio después. El primer reconocimiento oficial ocurrió el 23 de junio de 1786, cuando ambos países firmaron en Marrakech el Tratado de Paz y Amistad.
Para la joven república estadounidense, el tratado era estratégico: sus barcos estaban expuestos a corsarios de Marruecos, Argel, Túnez y Trípoli que capturaban embarcaciones y exigían rescates. El acuerdo garantizó navegación segura y acceso a puertos, además de abrir oportunidades comerciales. La ubicación geográfica de Marruecos a la entrada del Mediterráneo y sus vínculos con Europa, África y el mundo islámico resultaban cruciales para Washington en su búsqueda de reconocimiento y comercio global.
Recientemente, esta alianza histórica se reflejó en decisiones contemporáneas. El rey marroquí Mohamed VI renombró una carretera de más de 1.000 kilómetros que se adentra en Sahara Occidental como 'autopista Donald Trump', en aparente agradecimiento por el apoyo estadounidense a la soberanía marroquí sobre este territorio en disputa.
Cuando más de 70.000 personas irrumpieron desde Marruecos en la ciudad española de Ceuta, dejando al menos 140 muertos, la administración Trump describió lo ocurrido como una 'catástrofe', el Departamento de Estado responsabilizó a políticas migratorias españolas y la Casa Blanca culpó a 'políticas globalistas de extrema izquierda'. En ningún momento cuestionaron a Marruecos, demostrando la cercanía de la alianza, según reportó BBC Mundo.
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