Ensayo: La resiliencia como palabra que oculta la exigencia de sufrir
Tras los terremotos en Venezuela, la exaltación del término resiliencia genera rechazo en sectores que ven en él una exigencia a soportar indefinidamente situaciones que deberían transformarse.
- El columnista Antonio Vasco expresó fastidio con el término resiliencia tras la tragedia del doblete sísmico en Venezuela
- Se cuestiona cómo la capacidad de resistencia se ha convertido en justificación para no exigir cambios fundamentales en condiciones de vida
- El ensayo contrasta la fortaleza admirable de los venezolanos con el riesgo de confundir resistencia con resignación
Tras los terremotos que afectaron Venezuela, la palabra resiliencia ha cobrado prominencia en discursos públicos y privados. Sin embargo, un columnista de Runrun.es cuestiona cómo un término originalmente concebido para describir fortaleza ha comenzado a sonar como exigencia y sacrificio. La frase de su cuñado Antonio Vasco, "estoy harto de la palabra resiliencia", refleja una fatiga común entre sectores que ven en este vocablo una justificación para perpetuar condiciones difíciles.
Durante años, se ha señalado que los venezolanos poseen extraordinaria capacidad para adaptarse, sobrevivir y salir adelante pese a dificultades. Han demostrado fortaleza admirable encontrando caminos donde parecía no haberlos. Sin embargo, el columnista advierte que existe un momento en el que la resiliencia deja de ser virtud para convertirse en una herramienta que normaliza lo inaceptable. Según explica, la resistencia perpetua no debería confundirse con la resignación.
El texto contrasta dos caras de la resiliencia: su dimensión luminosa como fuerza que permite levantarse tras caídas, y su sombra peligrosa como justificación para permanecer de pie en situaciones que exigen transformación. Un pueblo puede resistir mucho, pero una nación no puede tener como proyecto de vida la supervivencia. La verdadera victoria no está en resistir eternamente la tormenta sino en construir las condiciones para dejar de resistir y volver a vivir.
El columnista concluye que la resiliencia debería ser un puente hacia la reconstrucción, no una habitación donde encerrarse para siempre. Según reportó Runrun.es, esta reflexión surge como respuesta crítica a cómo los discursos públicos instrumentalizan la fortaleza ciudadana para evadir exigencias de cambio político y social fundamental.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
