David Toscana: la ceguera es metáfora de la literatura en "El ejército ciego"
David Toscana, ganador del Premio Alfaguara, reflexiona sobre su novela "El ejército ciego" basada en la batalla de Klyuch de 1014 en Bulgaria, donde el emperador Basilio ordenó cegar a 15.000 prisioneros búlgaros. El escritor mexicano descubrió que la ceguera tiene profundas conexiones con la literatura y la narración oral.
- Batalla de Klyuch 1014: emperador Basilio ordenó cegar a 15.000 prisioneros búlgaros, dejando tuertos solo 100 para guiar el regreso
- Zar Samuel murió días después de ver a sus tropas regresar en lamentable estado
- Toscana escribe relato de dignidad sobre soldados ciegos con toque quijotesco en lugar de tragedia humillante
En 1014, en Klyuch, la actual Bulgaria, se enfrentaron los ejércitos bizantino y búlgaro. Los vencedores tomaron 15.000 prisioneros y, por órdenes del emperador Basilio, se les arrancó los ojos a casi todos, dejando tuertos a poco más de un centenar para que guiaran el regreso a casa. El zar Samuel, viendo a sus tropas regresar en estado tan lamentable, no pudo reponerse y murió pocos días después.
Cuando David Toscana, escritor mexicano recientemente galardonado con el Premio Alfaguara, conoció esta historia, decidió transformarla en novela. Comenzó a consultar fuentes antiguas y modernas, leyó novelas búlgaras y consultó historiadores. Descubrió que nadie había contado esa historia. Un investigador polaco le sugirió que el material era más para novelistas que historiadores: "Todos los elementos de la tragedia clásica están allí", afirmó.
En "El ejército ciego", Toscana no escribe una tragedia. Tras muchos borradores, decidió que todos esos soldados debían tener un toque de locura, un propósito quijotesco que aportara humor a su leyenda trágica. Prefirió escribir un relato de dignidad en lugar de humillación. La novela resultó breve: en el proceso Toscana descubrió que la ceguera tiene mucho que ver con la literatura. "La escritura es una actividad hasta cierto punto de ciegos, porque creamos las historias con palabras, no con imágenes", explicó.
Toscana decidió retirar descripciones visuales abundantes típicas de la novela histórica. "Fui descubriendo esta forma de narrar que me gustó. Quizá en mis siguientes novelas seguiré actuando como un ciego para poner mucha más esencia en la palabra que en descripciones", señaló. El escritor enfatizó que no buscó ninguna metáfora: simplemente quiso contar lo que pudo haber ocurrido en ese pasado, según reportó El Comercio.
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