Empresas de IA contratan filósofos para diseñar marcos éticos para sus modelos
Mientras la IA amenaza empleos, rescata a la filosofía de su histórica precariedad. Los filósofos registran tasa de desempleo del 5% frente al 7% de ingenieros informáticos, según The Economist.
- Empresas de IA como OpenAI y Anthropic contratan filósofos para diseñar marcos éticos
- Filósofos tienen tasa desempleo del 5% versus 7% de ingenieros informáticos
- La ética de virtudes (frónesis) ofrece alternativa a marcos deontológicos y consecuencialistas para IA
La inteligencia artificial genera incertidumbre económica, laboral y educativa, pero genera un paradoja: mientras amenaza empleos, rescata a la filosofía de su histórica precariedad. Empresas como DeepMind, Anthropic y OpenAI contratan masivamente a filósofos para diseñar constituciones éticas que controlen modelos de inteligencia artificial. Según reportó The Economist, los filósofos tienen una tasa de desempleo del 5% frente al 7% de ingenieros informáticos.
En ética tradicional se distinguen dos marcos principales. El deontológico, basado en Kant, impone reglas absolutas como no mentir, no coaccionar y respetar la dignidad. El consecuencialista o utilitarista sopesa costos y beneficios para maximizar resultados. Anthropic ha incorporado a Kant y la Declaración de Derechos Humanos en la constitución de Claude, mientras que OpenAI y Google diseñan sistemas consecuencialistas que buscan beneficios que superen significativamente los riesgos previsibles.
Sin embargo, existe un tercer marco que escapa a todo algoritmo: la ética fundada en el carácter o virtudes. No aplica reglas universales ni calcula consecuencias óptimas, sino que busca desarrollar virtudes como la prudencia, la compasión o el coraje. Las virtudes son esenciales para enfrentar situaciones dilemáticas donde la honestidad absoluta sería cruel pero la mentira sería deshonesta, requiriendo equilibrio contextual entre extremos.
Aristóteles ofreció hace más de dos mil años la teoría de la frónesis: cómo juzgar bien en contextos inciertos, cómo ser racional cuando simplemente no se puede actuar como un lógico implacable. La frónesis no aplica reglas universales y permite distinguir entre virtudes en tensión: la compasión y la justicia conflictúan, como la honestidad y la amabilidad. Tomar decisiones bajo este marco exige experiencia de vida. La máquina, que no experimenta, no envejece, no siente vergüenza ni arrepentimiento, no puede construir un sentido de frónesis. La Odisea representa una escuela de frónesis donde el héroe navega la incertidumbre radical sin fórmulas ni algoritmos. Según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.