Dengue: por qué la región no rompe el ciclo de epidemias
Cambio climático, urbanización desordenada y resistencia a los insecticidas mantienen vivo un problema que la fumigación reactiva no resuelve.
- Los casos de dengue cayeron 64% en 2026 según la OPS, pero un panel de 17 expertos lo considera una tregua estacional.
- El subregistro puede hacer que los contagios reales sean entre 10 y 25 veces más altos en Brasil, Colombia y Nicaragua.
- El método Wolbachia logró reducciones superiores al 90% en Medellín y Río de Janeiro.
América Latina vivió dos años consecutivos de epidemias de dengue sin precedentes en 2024 y 2025. En 2026 hay un respiro: según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los casos cayeron 64% respecto al mismo período de 2025. Pero un panel de 17 especialistas de la región y Estados Unidos, en un trabajo publicado en la revista Vaccines, advierte que se trata de una tregua estacional, no de una solución. El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que se reproduce en agua limpia y estancada; existen cuatro serotipos y una segunda infección con un serotipo distinto aumenta el riesgo de dengue grave.
El patrón que describen los expertos es casi ritual: cuando estalla el brote, los gobiernos sacan los camiones fumigadores, reparten insumos y llenan los hospitales; cuando los casos bajan, la vigilancia se relaja. Es una lógica reactiva en lugar de preventiva. El panel identificó tres motores de fondo: el cambio climático, que expande el rango y la temporada del mosquito; la urbanización desordenada, que multiplica los criaderos; y la resistencia a los insecticidas, que hace que la fumigación química pierda eficacia pese a seguir usándose por presión política y percepción pública.
Un problema adicional es el subregistro. Según el estudio, en países como Brasil, Colombia y Nicaragua los contagios reales podrían ser entre 10 y 25 veces más altos que los registrados, porque muchas personas tienen fiebre por dengue pero nunca consultan. Esto distorsiona las evaluaciones de riesgo y la asignación de recursos, ya que se planifica con una foto que muestra solo una fracción del cuadro.
Frente a la fumigación, el panel destaca el método Wolbachia: liberar mosquitos infectados con esta bacteria natural que impide que el virus se reproduzca dentro del insecto. El Programa Mundial del Mosquito documentó reducciones de la incidencia superiores al 90% en Medellín (Colombia) y Río de Janeiro (Brasil). En Niterói (Brasil), casi el 100% de los mosquitos portaba la bacteria y se registró la menor incidencia en 20 años. La técnica se evalúa desde hace una década en 14 países, cinco de ellos latinoamericanos, con una inversión inicial que se recupera en cerca de 20 meses y un efecto que dura más de diez años.
El costo humano concreto ilustra el ciclo: Panamá reportó en el primer semestre de 2026 diez muertes y 3.122 casos. En 2025 el país cerró con 28 fallecimientos —una baja del 51,8% frente a las 54 muertes de 2024— y 16.262 casos, frente a los 32.361 de 2024. Estas oscilaciones muestran años altos y años bajos sin una tendencia sostenida a la baja, lo que convierte al dengue en un termómetro de tres políticas simultáneas: clima, ciudad y salud.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.