Desarrollan 'tijeras moleculares' que frenan VIH en células de laboratorio con 97 por ciento de efectividad
Investigadores del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra en Granada lograron frenar el VIH en cultivos celulares mediante una técnica de edición genética.
- La técnica CRISPR-SaCas9 funcionó en el 97 por ciento de las células evaluadas
- El método corta el material genético viral en dos puntos e impide que se recupere
- El avance aún está en fase experimental y requiere validación en modelos más complejos
Científicos del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra de Granada, en colaboración con un equipo de investigadores de Ámsterdam en Países Bajos, desarrollaron una técnica de edición genética que logró frenar el VIH en modelos celulares. La metodología, denominada CRISPR-SaCas9, utiliza "tijeras moleculares" guiadas que cortan el material genético del virus en dos puntos y extraen el fragmento situado entre ambos.
El enfoque funcionó en el 97 por ciento de las células analizadas y modificó el genoma viral restante, permitiendo la inactivación completa del virus en el modelo experimental. Este corte impide que el virus se recupere y vuelva a multiplicarse cuando se interrumpe el tratamiento antirretroviral, algo que no logran los medicamentos actuales que solo bloquean la multiplicación sin eliminar las copias integradas en el ADN.
La investigadora Elena Herrera explicó que el VIH es particularmente difícil de eliminar porque se integra en el ADN humano y puede permanecer silenciosamente. Sin embargo, el avance demostrado hasta ahora existe solo en modelos celulares in vitro y está muy alejado de trasladarse a pacientes. Los siguientes pasos incluyen validación en células de pacientes, pruebas en modelos de ratón humanizado y evaluación continua de seguridad para asegurar que la herramienta no provoque cortes no deseados en el genoma humano.
Según informó la consejería de Universidad del Gobierno de Andalucía, el equipo del Instituto López-Neyra trabaja en estudios de secuenciación masiva. Solo después de superar las fases preclínicas podrían considerarse, a muy largo plazo, modelos más complejos y eventuales ensayos clínicos.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.