Historiador Eduardo Hodge: el Estado-nación, gran éxito de la modernidad, hoy está en crisis
El historiador Eduardo Hodge, director de la escuela de humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, afirma que el relativismo, el nihilismo y la fragmentación caracterizan el espíritu de la época actual, lo que refleja los desafíos fundamentales que enfrenta Occidente.
- Hodge plantea que los tres grandes pilares de la cultura occidental son la tradición helénica (filosofía, democracia, ciudadanía), el cristianismo (dignidad humana única e irrepetible) y las tradiciones jurídicas romanas y germanas (libertad, dignidad, justicia)
- Señala que China, cuya civilización considera la más rivalizante, no cree en derechos humanos como cultura porque el colectivo está por sobre el individuo, mientras Occidente ha defendido que el individuo prima sobre el colectivo
- Occidente ha "sobreidealizado" al individuo olvidando el colectivo, lo que favorece sociedades más egoístas, aunque el liberalismo no sostiene que el individuo excluya al colectivo sino que forma parte de él
Eduardo Hodge, historiador y director de la escuela de humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, sostiene que vivimos una época donde los grandes cánones sobre los cuales se sostenía la cultura occidental están siendo desafiados. "Los intelectuales del siglo XVIII hablaban del espíritu de la época; hoy el espíritu de nuestra época es el relativismo, el nihilismo, la fragmentación", asegura Hodge, quien coordinó el libro "Occidente imperecedero", una recopilación de ensayos de académicos nacionales e internacionales sobre el momento actual que atraviesa la sociedad occidental.
Hodge plantea que Occidente, entendido como una de las ocho civilizaciones que han existido a través de la historia, se caracteriza por particulares que lo diferencian de otras, siendo una de las más importantes su énfasis en la dignidad humana. Identifica tres grandes pilares de la cultura occidental: la tradición helénica, con sus conceptos de filosofía, democracia y ciudadanía; el cristianismo, con la singularidad de que el ser humano es único e irrepetible; y las tradiciones jurídicas del mundo romano y germano, sintetizadas en los conceptos de libertad, dignidad y justicia.
El historiador subraya una diferencia fundamental con civilizaciones como la china. "Algo que nos cuesta mucho entender es que los chinos no creen en los derechos humanos como cultura, como idiosincrasia, porque el colectivo está por sobre el individuo. Nosotros en el mundo occidental hemos defendido la tesis distinta, que el individuo está por sobre cualquier otra construcción", explica. Sin embargo, advierte que Occidente ha cometido el error de sobreenaltecer al individuo olvidando el colectivo, lo que favorece sociedades más egoístas. Puntualiza que el liberalismo sostiene que el individuo es rico por su propia naturaleza pero nunca plantea que excluya el colectivo, ya que el individuo es parte de un conjunto social, según reportó La Tercera.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.