El adornismo persiste en funcionarios argentinos pese a renuncia de Adorni
Analistas señalan que la renuncia de Manuel Adorni no erradicó una forma de concebir la función pública basada en privilegios, arrogancia y el aprovechamiento del poder para beneficio personal.
- Manuel Adorni renunció como jefe de Gabinete hace tres semanas
- El viceministro de Justicia Santiago Viola asistió al Mundial de Estados Unidos generando cuestionamientos sobre gastos de funcionarios
- El adornismo describe una «cultura» que entiende la función pública como privilegio y no como sacrificio
Tres semanas después de la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, sectores del gobierno argentino enfrentan críticas por una escapada recreativa del viceministro de Justicia Santiago Viola al Mundial de Estados Unidos. El incidente reaviva preguntas sobre la persistencia de lo que analistas denominan «adornismo»: una forma de estar en la función pública que concibe la responsabilidad gubernamental no como sacrificio sino como privilegio.
La «cultura del adornismo» va más allá del caso puntual. Condensa rasgos de arrogancia y aprovechamiento que durante décadas se han enquistado en la política argentina, caracterizados por la búsqueda de ventajas personales desde posiciones de poder, incluyendo viajes en avión presidencial para familiares, estadías en hoteles de lujo y la mentira para eludir explicaciones. Esta mentalidad concibe la función pública como un «púlpito» donde el funcionario se coloca por encima del ciudadano y periodista.
El caso Viola, quien lleva cuatro meses en su cargo desde mediados de marzo, es menor en escala comparado con el de Adorni. Sin embargo, especialistas advierten que el adornismo «siempre empieza por cosas que parecen menores». Funcionarios presumen que no hubo invitaciones irregulares de la AFA, pero las fotografías del viceministro en el estadio plantean interrogantes sobre el gasto de recursos públicos, según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.


