La leyenda del niño que salvó Harlem es falsa y tiene más de 200 años
La famosa leyenda del héroe de Harlem, un niño que supuestamente salvó a los Países Bajos al tapar con su dedo la grieta de una esclusa, fue desmontada como una falsedad que se originó en ensayos y novelas del siglo XIX.
- La leyenda del niño de Harlem se originó en 1821 con el estadista francés François Guizot y fue expandida por autores como León Gozlan y Eugénie Foa
- León Gozlan inventó en 1839 que el niño tenía ocho años y tapó con su dedo una fisura en una esclusa, ubicando la historia en Haarlem
- La anécdota se convirtió en verdad absoluta tras replicarse en cuentos infantiles, pero investigaciones del siglo XXI la catalogaron como fake
La leyenda del héroe de Harlem, un relato que durante más de dos siglos fue considerado como verdad histórica, fue catalogado como una falsedad tras investigaciones contemporáneas. El cuento narra que un niño de ocho años salvó a los Países Bajos al tapar con su dedo la grieta de una esclusa, impidiendo una inundación catastrófica. Este relato fue adaptado innumerables veces en libros de cuentos para niños, ganando credibilidad a través de su difusión masiva, pero nunca contó con prueba alguna de que los hechos hubieran sucedido.
El origen de la leyenda puede rastrearse hasta 1821, cuando el estadista francés François Guizot incluyó una anécdota similar en su ensayo Des conspirations et de la justice politique, donde remarcaba el sentido de comunidad, esmero e inteligencia de los neerlandeses. Guizot hizo referencia a un niño que tapó con su espalda la grieta de una esclusa. En 1837, el escritor francés León Gozlan tomó esa imagen en su novela juvenil Washington Levert et Socrate Leblanc. Dos años después, en 1839, Gozlan inventó los detalles específicos: cambió la espalda por un dedo y precisó que el niño tenía ocho años, en una revista infantil titulada L'Abeille.
Eugénie Foa, una escritora francesa, ubicó la historia en los alrededores de Haarlem en 1848, inventando además que el protagonista tenía un padre guardia de las esclusas. Su versión, publicada en Le petit éclusier, se convirtió en parte de un relato enmarcado dentro de una narración mayor sobre tres hermanos en vacaciones. Para 1850, la leyenda había circulado tan ampliamente que fue replicada en publicaciones estadounidenses como Sharpe's London Journal of Entertainment and Instruction y Harper's Magazine, con modificaciones como cambiar esclusa por dique. La historia se difundió globalmente en el siglo XIX, consolidándose como verdad antes de ser finalmente desmentida en el siglo XXI, según reportó La Nación.
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