Argentina avanza a semifinales sin enfrentar potencias mundiales, pero sus resultados agónicos despiertan alarmas
Argentina llega a las semifinales del Mundial 2026 en una posición paradójica: gozó de un fixture sin rivales de élite según los rankings, pero mostró un fútbol que genera dudas ante un histórico rival británico.
- Argentina es la primera selección en alcanzar semifinales sin enfrentar ningún equipo del top 15 FIFA, enfrentando a Cabo Verde (67º), Egipto y Suiza
- Sufrió prórroga en dieciseisavos contra Cabo Verde (gol a los 110'), remontó desde 2-0 ante Egipto en 13 minutos en octavos, y ganó a Suiza en tiempo extra (gol a los 112')
- El equipo acumula rendimiento preocupante en fase eliminatoria con imprecisiones, errores técnicos y dependencia de circunstancias favorables en lugar de fútbol de autoridad
Argentina se clasificó angustiosamente a las semifinales del Mundial 2026 tras vencer a Suiza 3-1 en tiempo extra en Kansas City. El equipo transandino enfila hacia la ronda de los cuatro mejores con más corazón que fútbol, una característica que probablemente reaparecerá en el enfrentamiento del miércoles contra Inglaterra, especialmente considerando el componente histórico que rodea el compromiso y la memoria de su cruce en México 1986 con las esquirlas de la Guerra de las Malvinas. Sin embargo, desde el punto de vista del funcionamiento futbolístico, el desempeño registrado hasta ahora parece insuficiente para competir con rivales de mayor envergadura.
Argentina se ha visto favorecida por un fixture histórico e inédito: se convirtió en la primera selección en llegar a semifinales sin haber enfrentado a ningún equipo del top 15 del ranking FIFA. Los rivales superados incluyeron a Argelia (28º), Austria (24º) y Jordania (63º) en la fase de grupos, seguidos de Cabo Verde (67º), Egipto y Suiza en fases eliminatorias. A pesar de esta ventaja, rivales de menor cartel obligaron al equipo de Lionel Scaloni a extremar recursos. En dieciseisavos de final, Cabo Verde desnudó las primeras falencias albicelestes llevando el partido hasta la prórroga, donde el gol de la clasificación recién llegó a los 110 minutos. El drama alcanzó máximas en octavos cuando Argentina se vio perdiendo 2-0 ante Egipto, viéndose obligada a firmar una remontada frenética de tres goles en apenas 13 minutos, en un encuentro condicionado por polémicas arbitrales que terminaron jugando a su favor.
En los cuartos de final contra Suiza, el panorama se repitió. Argentina logró ponerse en ventaja pero extrañó el rumbo, sufrió el empate y comenzó a ser ampliamente superada. La expulsión de Breel Embolo salvó del naufragio a los sudamericanos, aunque los helvéticos resistieron con diez hombres durante gran parte del encuentro, forzando nuevamente tiempo extra donde el agónico gol argentino cayó a los 112 minutos. Este recorrido al límite, basado en ardor competitivo más que en autoridad futbolística, enciende alarmas imposibles de ignorar de cara al choque con Inglaterra, según reportó La Tercera.
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