Dani Umpi expone 30 años de collages y arte queer en primera retrospectiva
A los 52 años, Dani Umpi presenta su primera exposición retrospectiva que recorre tres décadas de producción donde conviven literatura, canción, collage y práctica queer sin categorización.
- Primera retrospectiva de Dani Umpi en Subte reúne 30 años de obra visual desde comienzos 1990 hasta 2026
- Umpi, de 52 años, considera estar en mitad de su carrera; mezcla collage, vestuario, videos, folletines y arte literario
- Artista rechaza domesticación de lo queer mediante categorización curatorial; trabaja con tradición neoconcreto brasileño
El Subte de Montevideo abrió una exposición retrospectiva de la obra visual del artista uruguayo Dani Umpi que reúne treinta años de collages, intervenciones, videos y folletines. La muestra, inaugurada el jueves 16 de julio, abarca desde los primeros trabajos de comienzos de los años 1990 hasta piezas realizadas en 2026. A los 52 años, Umpi declara encontrarse en la mitad de su carrera creativa.
La exhibición presenta una constelación de materiales y técnicas diversas: montajes, música, trajes de escenografía, series de prendas deportivas, fotografías de álbumes familiares intervenidas, videos y mesas de prensa. Según el dossier curatorial, la obra de Umpi «propone una lectura por contagio, continuidad y contaminación» donde «conviven la literatura y la canción, el collage y el vestuario, la cultura pop y los estudios esotéricos, lo superficial y lo hermético, lo sagrado y lo profano». El archivo ocupa un lugar central en la muestra.
Umpi sigue prácticas artísticas vinculadas a tradiciones neoconcretas brasileñas. Mantiene el hábito de recortar y hacer collage de manera impulsiva utilizando materiales disponibles como revistas de farmacias. Rechaza explícitamente la categorización de su práctica como exclusivamente queer, argumentando que tal delimitación domestica y folcloriza lo queer, limitando la potencia política y estética de artistas cuya obra trasciende clasificaciones curatoriales.
Sobre su identidad, Umpi reflexiona: «Tengo 52 años, viví el acercamiento al queer con K, cuando se lo tomaba como imposición para clasificar determinadas identidades. Después fue un lugar donde habité, pude vivir, desarrollarme, tener mi comunidad. Pero cuando se baja esa potencia es cuando pierde la fuerza; cuando se estanca o institucionaliza empieza a correrse riesgo de domesticación de lo queer». La invitación a la muestra señala que busca «seguir la fuerza expansiva de una obra que no deja nada afuera», según reportó la diaria.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.



