El CubeSat argentino ATENEA viaja a la Luna con Artemis II
La región ya no solo consume tecnología espacial: la diseña, la fabrica en universidades y la pone en órbita con aplicaciones concretas en exploración lunar y gestión de riesgo.
- ATENEA, un CubeSat argentino, viaja al espacio profundo integrado a Artemis II de la NASA.
- El mexicano Gxiba-1 fue liberado desde la ISS para vigilar la actividad volcánica.
- Ambos proyectos fueron desarrollados en universidades de la región.
El año 2026 dejó dos hitos espaciales latinoamericanos que ilustran un cambio de rol en la región. El primero es ATENEA, un CubeSat clase 12U diseñado y construido en Argentina, integrado como carga secundaria a Artemis II de la NASA, la misión tripulada que marca el regreso humano al entorno lunar tras más de medio siglo.
Su lanzamiento estaba previsto a partir del 6 de febrero de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, a bordo del cohete SLS, el lanzador más potente de la NASA. Su despliegue se realiza a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, lo que lo convierte en un satélite argentino operando en el espacio profundo.
El segundo es Gxiba-1, un CubeSat desarrollado por estudiantes y profesores de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), en México. Fue liberado el 3 de febrero desde el módulo japonés Kibo de la Estación Espacial Internacional mediante el brazo robótico del laboratorio orbital. Su misión es observar la actividad volcánica y la dispersión de cenizas con imágenes ópticas, una aplicación crítica para un país con volcanes activos cerca de zonas densamente pobladas, como el Popocatépetl.
Ambos proyectos muestran que la región diseña, fabrica en universidades y pone en órbita tecnología con aplicaciones concretas, desde la exploración lunar hasta la gestión de riesgo de desastres. Sin embargo, muchos de estos desarrollos aún dependen de misiones extranjeras para alcanzar el espacio, lo que abre interrogantes sobre la autonomía de los programas nacionales.
La comparación entre los presupuestos y modelos institucionales de las agencias espaciales de la región —la CONAE en Argentina, la AEM en México y la AEB en Brasil— revela distintos niveles de inversión por habitante y de capacidad de transferencia tecnológica, un aspecto clave para medir la madurez del sector espacial latinoamericano.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.