El giro a la derecha redefine el mapa político regional
El ciclo combina un voto de castigo a los oficialismos con el factor Trump, aunque los proyectos que lo integran no forman un bloque homogéneo.
- El giro a la derecha abarca a Argentina, Chile, Perú y Colombia entre 2023 y 2026.
- El ciclo combina un voto de castigo a los oficialismos con la presión de Trump.
- México, Brasil y Venezuela quedan fuera del giro electoral por distintas razones.
El llamado giro a la derecha describe el ciclo político en el que, en pocos meses, varios países latinoamericanos eligieron gobiernos de derecha y ultraderecha, desplazando a las coaliciones de izquierda que dominaron entre 2018 y 2023. Analistas lo enmarcan en un voto de castigo a los oficialismos por inflación, inseguridad y desgaste, sumado a un factor externo: el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y su presión sobre la región.
No existe una sola causa ni un bloque homogéneo. Conviven proyectos muy distintos: el libertarianismo económico de Javier Milei, el conservadurismo religioso de José Antonio Kast, y el discurso de mano dura de Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella. Comparten menos una ideología cerrada que un electorado harto del statu quo.
El mapa incluye a Argentina, donde Milei abrió el ciclo en diciembre de 2023; a Chile, donde Kast asumió el 11 de marzo de 2026 tras vencer a Jeannette Jara y ya empuja reformas de seguridad; a Perú, con Fujimori investida el 28 de julio de 2026; y a Colombia, donde De la Espriella ganó la segunda vuelta del 21 de junio a Iván Cepeda y asume el 7 de agosto en reemplazo de Gustavo Petro.
La fase de transición aparece como un punto de fragilidad institucional. En Colombia, el 7 de julio de 2026 De la Espriella ordenó suspender el empalme con la administración Petro, luego de que el mandatario saliente cuestionara la legitimidad del presidente electo, en una ruptura hostil sin precedentes.
El giro no es total. México mantiene un oficialismo de izquierda con Claudia Sheinbaum, que en julio de 2026 negocia con Washington la revisión del T-MEC; Brasil sigue gobernado por Lula; y Venezuela vive una transición forzada tras la captura de Maduro. Para los próximos meses conviene vigilar la prueba económica de la nueva derecha, su relación con Trump, la calidad democrática de las transiciones y la reorganización de la izquierda derrotada de cara a 2028-2030.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
