El giro a la derecha se consolida en América Latina por márgenes mínimos
El balance de la semana muestra un péndulo ideológico regional que los titulares aislados no capturan del todo, con Brasil como posible contrapeso en octubre.
- De la Espriella ganó en Colombia por margen mínimo; Cepeda impugnó 33.000 mesas.
- Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y Honduras completaron el giro a la derecha regional.
- Los márgenes ínfimos y la heterogeneidad matizan la narrativa del péndulo único.
El ciclo electoral que cerró esta semana redibujó el mapa ideológico de América Latina. En Colombia, el abogado ultraderechista y outsider Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, ganó la segunda vuelta del 21 de junio de 2026 al oficialista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, por un margen mínimo. Los datos difieren levemente según la fuente: CNN reportó 49,93% frente a 48,43% en preconteo, mientras que el portal oficial citado por Yahoo consignó 49,66% (12.959.515 votos) contra 48,70% (12.708.695). De la Espriella asume el 7 de agosto.
La estrechez del resultado colombiano derivó en cuestionamientos: Cepeda anunció la impugnación de 33.000 mesas y Gustavo Petro señaló que reconocerá el resultado cuando lo declaren los jueces. Como contraste de fiabilidad, El Colombiano recuerda que desde 1998 la discrepancia entre preconteo y escrutinio nunca ha superado el 0,1%.
El patrón se repite en la región: Keiko Fujimori ganó en Perú el 7 de junio, José Antonio Kast se impuso en el balotaje chileno del 14 de diciembre de 2025 y asumió el 11 de marzo de 2026, Rodrigo Paz gobierna Bolivia desde noviembre de 2025 y en 2025 también hubo reelección de Noboa en Ecuador, victoria legislativa del oficialismo de Milei en Argentina y triunfo de Asfura en Honduras.
Sin embargo, el rótulo de "giro a la derecha" oculta matices. Los márgenes son ínfimos: Colombia y Perú se decidieron por menos de dos puntos, lo que refleja países partidos por la mitad, sin mandatos arrolladores. Además, la derecha regional es heterogénea, desde el liberalismo de ajuste de Milei hasta el securitismo de Kast y Noboa, el pragmatismo de Paz y el outsider mediático de De la Espriella.
El contrapeso podría llegar de Brasil, donde rumbo a octubre de 2026 Lula parte como favorito frente a Flávio Bolsonaro, lo que podría refutar la narrativa de un péndulo único. Queda por investigar si existe una infraestructura transnacional compartida de consultores, narrativas y financiamiento entre estas campañas, o si son fenómenos nacionales que convergen por coincidencia.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.



