Keiko Fujimori asume presidencia del Perú con cinco desafíos prioritarios por delante
Keiko Fujimori recibe un país fracturado geográfica e ideológicamente, con instituciones debilitadas, economía desacelerada y crisis de seguridad ciudadana. Su gestión será evaluada por capacidad de respuesta rápida sin debilitar la democracia.
- Keiko Fujimori asume presidencia el 28 de julio, primera mujer elegida en Perú, cerrando ciclo de Alberto Fujimori desde 2000
- Perú registró ocho presidentes desde 2016; enfrenta inseguridad, crimen organizado, informalidad y debilitamiento institucional
- Desafío principal: recuperar seguridad sin erosionar Estado de derecho; estrategia incluye 'mano dura' al estilo de Nayib Bukele
La asunción de Keiko Fujimori a la presidencia el 28 de julio constituye más que una alternancia democrática: cierra el extenso ciclo político abierto con la caída del régimen de Alberto Fujimori en 2000 y plantea una pregunta decisiva sobre si este 'segundo fujimorismo' puede reconstruir la gobernabilidad democrática.
Durante años, Perú mantuvo una combinación improbable: instituciones deslegitimadas, partidos débiles y ciudadanía desconfiada convivieron con estabilidad macroeconómica y crecimiento. Esa separación entre política y economía permitió disimular fragilidades institucionales. Ya no es posible. La sucesión de ocho presidentes desde 2016, la crisis de representación, el deterioro estatal y el avance del crimen organizado unieron ambas crisis en una nacional.
Fujimori hereda un país distinto del que gobernó su padre. No enfrenta hiperinflación ni terrorismo de décadas pasadas, sino fragmentación geográfica e ideológica, instituciones debilitadas, economía que necesita recuperar dinamismo, déficits sociales mayúsculos en regiones específicas y ciudadanía golpeada por inseguridad e informalidad.
Su gestión será medida por capacidad para gobernar con eficacia sin debilitar democracia; combatir crimen organizado sin violar derechos humanos; reactivar economía sin desatender lo social; atacar corrupción y completar los cinco años. En su discurso de posesión afirmó que Perú no necesita un gobierno que explique problemas sino que los resuelva, destacando la necesidad de acelerar decisiones con orden, eficiencia y sensibilidad humana, según reportó El Universal.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.