Keiko Fujimori asume presidencia del Perú enfrentando inseguridad y crisis institucional
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, llegó al poder el 28 de julio cerrando un ciclo político de 26 años abierto con la caída del régimen de su padre en 2000, pero enfrentando desafíos distintos a los de décadas pasadas.
- Fujimori es la primera mujer elegida presidenta del Perú, asumiendo el cargo después de ocho presidentes distintos desde 2016
- Hereda un país con instituciones debilitadas, inseguridad como principal preocupación ciudadana y economía que requiere reactivación
- Sus cinco desafíos prioritarios incluyen combatir inseguridad ciudadana, minería ilegal, narcotráfico y reformar instituciones sin erosionar democracia
Keiko Fujimori asumió la presidencia del Perú el 28 de julio como primera mujer electa para ese cargo, cerrando un ciclo político de 26 años iniciado con la caída del régimen de su padre Alberto Fujimori en 2000. Su llegada al poder no constituye una simple alternancia democrática sino el retorno del fujimorismo después de décadas, planteando la pregunta de si este movimiento puede contribuir a reconstruir la gobernabilidad democrática en lugar de erosionarla nuevamente.
Fujimori recibe un Perú radicalmente distinto al que gobernó su padre. No enfrenta amenazas como hiperinflación o terrorismo de décadas pasadas, sino un país fracturado geográfica e ideológicamente con instituciones debilitadas, Estado a la deriva, economía que necesita recuperar dinamismo, déficits sociales masivos en regiones específicas y ciudadanía golpeada por inseguridad e informalidad. El contexto político también ha cambiado: la sucesión de nueve presidentes desde 2016, la crisis de representación y avance del crimen organizado han debilitado estructuras que antes permitían separar política de economía.
Entre los cinco desafíos prioritarios, la inseguridad ciudadana constituye por amplio margen la principal preocupación de los peruanos. La expansión del sicariato, extorsiones, minería ilegal, narcotráfico y otras economías criminales han modificado profundamente el mapa de riesgos nacional. Fujimori hizo de la seguridad el eje central de su campaña, anunciando una estrategia de 'mano dura' con participación más activa de Fuerzas Armadas en zonas bajo estado de emergencia, reformas penitenciarias y ofensiva contra organizaciones criminales.
En su discurso de posesión, Fujimori señaló que el Perú requiere un gobierno que resuelva problemas en lugar de explicarlos, comprometiendo orden, eficiencia y sensibilidad humana. Su éxito no será medido por promesas sino por capacidad de responder rápida y eficazmente a demandas ciudadanas en un contexto donde Latinoamérica ha entrado en la era de política de resultados. El verdadero test será si logra lo que ninguno de sus ocho predecesores consiguió: gobernar con eficacia sin debilitar la democracia, combatir crimen organizado respetando derechos humanos y completar los cinco años de mandato, según reportó Confidencial.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.