Nicaragua rechaza críticas de Guatemala sobre eliminación de elecciones
Nicaragua replicó duramente a Guatemala luego de que el Gobierno guatemalteco expresara rechazo a la intención del presidente Daniel Ortega de eliminar las elecciones y la alternancia democrática. La Cancillería nicaragüense citó los históricos Acuerdos de Esquipulas de 1987 como defensa de su soberanía.
- Daniel Ortega afirmó en acto sandinista que en Nicaragua no habrá más elecciones para que la oposición "atrape el poder"
- Guatemala calificó la declaración como violación grave de principios de la ONU, DDHH y democracia
- Gustavo Porras aclaró que sí habrá elecciones pero bajo nuevo marco constitucional que blinde el proceso
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua respondió el miércoles con una nota oficial dirigida a la Cancillería de Guatemala, que había expresado su rechazo a las declaraciones del presidente Daniel Ortega sobre la intención de suprimir las elecciones en el país. La respuesta nicaragüense citó los Acuerdos de Esquipulas de 1987 como fundamento para defenderse de cualquier injerencia externa en asuntos electorales.
La polémica se desencadenó cuando Ortega, de 80 años y en el poder desde 2007, afirmó en un mitin por el 47 aniversario de la revolución sandinista que "aquí no volverá a haber elecciones para que por allí intenten ellos la oposición atrapar el Gobierno". Guatemala respondió calificando esta aseveración como violación grave de principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Carta Democrática Interamericana y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Gustavo Porras, titular de la Asamblea Nacional de Nicaragua, matizó las declaraciones de Ortega el miércoles señalando que sí se celebrarán elecciones en el país, pero bajo un nuevo marco constitucional que las blinde de injerencia extranjera y de lo que calificó como "traidores a la patria". Según Porras, Ortega pretendía expresar que Nicaragua no permitirá elecciones controladas por potencias imperialistas.
Las críticas internacionales se suman a acusaciones previas contra el Gobierno de Ortega por fraude electoral, persecución política y eliminación de rivales. El Gobierno cuenta con la participación de Rosario Murillo, esposa de Ortega, designada copresidenta desde febrero de 2025 tras una reforma constitucional. Los rechazos provienen de organismos como la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, representada por Volker Türk, y gobiernos como el de Estados Unidos, República Dominicana, Panamá, que retiró a su embajador, y Costa Rica, según reportó Prensa Libre.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

