Brasil enfrenta ausencia de candidatas presidenciales en elecciones de octubre
Las elecciones presidenciales de octubre en Brasil se perfilan como una de las más disputadas de su historia, pero ocurren en medio de la ausencia total de candidatas presidenciales por primera vez en veinte años, a pesar de la importancia estratégica del voto femenino.
- Por primera vez en 20 años, ninguna mujer compite por la presidencia brasileña en octubre
- Brasil ocupa puesto 135 en ranking de presencia femenina parlamentaria, segunda peor marca en América Latina
- Solo el 13% de municipios tiene alcaldesa y 18% de diputadas federales son mujeres
Brasil vivirá en octubre una elección presidencial que se perfila como una de las más disputadas de su historia, tras dos comicios que dividieron al país en 2018 y 2022. Sin embargo, en medio de esta disputa protagonizada exclusivamente por hombres, hay un actor político visiblemente ausente: por primera vez en veinte años, ninguna mujer disputa la presidencia brasileña. El presidente Lula cuenta actualmente con ventaja en las encuestas, mientras que Jair Bolsonaro, el expresidente inhabilitado para competir, designó a su hijo como candidato.
Las mujeres son consideradas un electorado decisivo en estas elecciones, pues constituyen mayoría en el registro electoral. En 2022, durante la pandemia y el temor a una continuidad de Bolsonaro, las mujeres votaron mayoritariamente por Lula desde una perspectiva de protección de la salud. Ahora, sin la pandemia como marco de urgencia y con un gobierno que no ha logrado entusiasmar plenamente a ese electorado, ambos bandos disputan con intensidad el voto femenino.
Brasil carga con una particularidad vergonzosa: es el segundo peor país de América Latina en materia de representación política de las mujeres. Actualmente ocupa el puesto 135 en el ranking de la Unión Interparlamentaria sobre presencia femenina en parlamentos, superado únicamente por Belice en la región. Solo el 13% de los municipios tiene una alcaldesa; el 18% de las diputadas federales son mujeres, la mayoría blancas y de partidos de derecha, y casi el 20% de las ciudades brasileñas no tiene una sola concejala.
Treinta años después de la ley de cuotas de género que obliga a los partidos a incluir al menos un 30% de mujeres en las candidaturas, el porcentaje de mujeres electas sigue siendo escaso y los avances avanzan lentamente. En gran medida, esto se debe al sistema electoral brasileño combinado con prácticas partidarias profundamente masculinizadas, que operan como un filtro y reducen sistemáticamente las posibilidades de las candidatas antes de que el electorado llegue a ver sus nombres en la urna, según reportó TalCual.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
