Arancel de 25% de Estados Unidos a Brasil entra en vigor; gobierno de Lula estudia represalias
El arancel, anunciado por la Oficina del Representante de Comercio estadounidense, golpea principalmente máquinas industriales, azúcar, etanol, madera y calzado. Trump eximió cerca de 2.100 productos.
- Estados Unidos aplicó arancel del 25% a importaciones brasileñas tras investigación de la USTR que catalogó de desleales prácticas como el sistema PIX y restricciones de mercado
- El gravamen afecta aproximadamente al 18% de exportaciones brasileñas; Brasil evalúa aplicar su Ley de Reciprocidad aprobada en abril de 2025
- Gobierno de Lula prioriza apoyo a empresas afectadas y busca negociación con EE.UU., evitando escalada de aranceles
El arancel del 25% decretado por la Administración Donald Trump contra importaciones brasileñas entró en vigor el 22 de julio de 2026. El gravamen es resultado de una investigación de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) que concluyó que determinadas políticas brasileñas son desleales y perjudican intereses de empresas estadounidenses.
La USTR citó como prácticas problemáticas el sistema de pagos automáticos PIX, barreras para acceder a mercados brasileños como el automovilístico y de combustibles, así como leyes de propiedad intelectual y la deforestación ilegal. Se estima que el nuevo arancel afectará al 18% de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, aunque algunas asociaciones comerciales elevan el impacto a cerca de un tercio. Los productos más afectados son máquinas industriales, azúcar, etanol, madera y calzado.
Trump eximió del arancel aproximadamente 2.100 productos, incluidos carne, café, petróleo, piezas para fabricación de aviones, jugo de naranja y tierras raras. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció inicialmente que activaría inmediatamente los trámites de la Ley de Reciprocidad, aprobada en abril de 2025, para adoptar represalias. Sin embargo, el vicepresidente Geraldo Alckmin y varios ministros bajaron el tono en días posteriores, enfatizando que la prioridad es apoyar a empresas afectadas.
Alckmin declaró el 22 de julio que la idea no es retaliar sino buscar corrección mediante reciprocidad, afirmando que existe un superávit comercial abultado de Washington con Brasil. Algunos sectores productivos nacionales manifestaron al Ejecutivo su oposición a una escalada de aranceles con uno de los mayores socios comerciales de Brasil. El gobierno de Lula mantiene su apuesta por negociar con la potencia norteamericana, mientras el presidente se ha manifestado apenas en redes sociales, anunciando que hablará públicamente cuando Trump explique sus razones, según reportó El Universal.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.


