Estacionar con ruedas giradas acelera desgaste de neumáticos y dirección
Al girar el volante, la geometría de la dirección cambia y la carga se concentra sobre una superficie más reducida del neumático, generando desgaste acelerado si el vehículo permanece días o semanas en esa posición.
- Girar las ruedas durante el estacionamiento concentra el peso del vehículo sobre una superficie menor del neumático, acelerando su desgaste desigual
- En vehículos con dirección asistida hidráulica, mantener el volante apoyado contra el tope aumenta presión del sistema y acelera desgaste de juntas y retenes
- Excepción: en pendientes pronunciadas sí conviene orientar ruedas hacia el cordón en bajadas o en sentido contrario en subidas para prevenir desplazamientos si falla el freno
Al estacionar un vehículo, muchos conductores adoptan hábitos que parecen inofensivos pero que con el paso del tiempo afectan distintos componentes. Uno de los principales es dejar las ruedas giradas durante largos períodos, una práctica que genera desgaste desigual en los neumáticos y exige más a la dirección y la suspensión. El motivo radica en que al quedar las ruedas orientadas hacia un lado, el peso del vehículo deja de distribuirse de manera uniforme.
Especialistas explican que al girar el volante cambia levemente la geometría de la dirección, por lo que la carga se concentra sobre una superficie más reducida del neumático. Si el vehículo permanece varios días o incluso semanas en esa posición, ese apoyo irregular puede acelerar significativamente el desgaste de las cubiertas. En vehículos equipados con dirección asistida hidráulica también se aconseja evitar mantener el volante apoyado contra el tope durante maniobras de estacionamiento, ya que esa situación aumenta la presión del sistema y con el tiempo puede acelerar el desgaste de juntas y retenes, favoreciendo pérdidas de líquido.
Existe una excepción importante a esta regla. Cuando el auto se deja estacionado sobre una pendiente pronunciada junto al cordón, sí conviene orientar las ruedas para impedir que el vehículo se desplace si llegara a fallar el freno de estacionamiento. En una bajada deben quedar apuntando hacia el cordón, mientras que en una subida tienen que orientarse en sentido contrario.
Otro hábito común durante el estacionamiento es plegar los espejos retrovisores para evitar que otro vehículo los golpee, especialmente en calles angostas. Sin embargo, esa costumbre no siempre ofrece el beneficio esperado. Los espejos desplegados funcionan como referencia visual que hace más evidente la presencia de un vehículo estacionado y puede llevar a otros conductores a dejar mayor distancia lateral. Además existe riesgo de que el conductor olvide desplegar nuevamente los espejos antes de iniciar la marcha, reduciendo considerablemente la visibilidad lateral del vehículo. Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos, el 18% de los siniestros viales se producen durante cambios de carril, una maniobra donde el correcto uso de espejos resulta clave para mejorar la seguridad, según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.