Alejandro Toledo solicita gracia presidencial desde prisión en Perú argumentando su edad y deterioro de salud
Toledo, recluido desde 2023 tras ser extraditado desde Estados Unidos, argumenta que sus procesos penales han superado ampliamente los plazos razonables y que su estado de salud se ha deteriorado gravemente en prisión, justificando la aplicación de un derecho contemplado en la legislación peruana.
- Toledo cumple condenas de 20 años y 6 meses por Odebrecht (colusión y lavado de activos) y 13 años y 4 meses por Ecoteva (lavado de activos), ambas apeladas y sin sentencia firme
- El exmandatario invoca la Ley 32181 por superar los 81 años de edad y sostiene que los procesos han excedido plazos legales en más de un año
- Argumenta que su salud se ha deteriorado gravemente y que médicos le advierten riesgo de infarto o derrame cerebral en cualquier momento
Alejandro Toledo, expresidente de Perú, presentó el lunes una solicitud de gracia común ante la Dirección del Establecimiento Penitenciario de Barbadillo, donde permanece recluido desde 2023 tras ser extraditado desde Estados Unidos. La solicitud busca obtener un beneficio presidencial mientras continúan pendientes los recursos de apelación de las condenas dictadas en su contra. Su abogado, Carlos Torres Caro, confirmó al diario El Comercio que recibió autorización formal del exmandatario para gestionar la petición ante el presidente José María Balcázar.
Toledo cumple actualmente dos condenas dictadas en primera instancia. En el caso Odebrecht fue sentenciado a 20 años y seis meses de prisión por los delitos de colusión y lavado de activos, mientras que en el caso Ecoteva recibió una pena de 13 años y cuatro meses por lavado de activos. Ambos fallos fueron apelados y permanecen en revisión ante la Corte Suprema, por lo que aún no se encuentran firmes.
En su escrito, Toledo argumentó que los procesos penales en su contra han superado ampliamente los plazos razonables establecidos por la legislación y que, al no existir una sentencia firme, mantiene la condición jurídica de procesado. Invocó específicamente la Ley 32181, que se aplica a ciudadanos mayores de 81 años, destacando que ya ha pasado más de un año sin que la Corte Suprema califique ni señale la vista de la causa. El exmandatario señaló que esta situación justifica la concesión del beneficio presidencial.
Toledo también apeló a razones humanitarias, asegurando que su estado de salud se ha deteriorado durante su permanencia en prisión. Manifestó que los médicos le han advertido que un infarto o un derrame cerebral pueden ocurrir en cualquier momento y pidió que se le aplique un derecho que la ley ya contempla para poder vivir sus últimos días con dignidad. Enfatizó que su solicitud no es un acto de rendición sino de justicia e instó a las autoridades a evaluar su caso con objetividad y humanidad, según reportó La Tercera.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

