Guadalajara enfrenta bancarrota hídrica por extracción y contaminación del agua
La metrópoli tapatía depende en 63% del agua del lago de Chapala, 22% de acuíferos sobreexplotados y 14% de presas. Desde febrero de 2021, cuando se secaron las presas Calderón y La Red, el suministro es intermitente.
- Guadalajara experimenta bancarrota hídrica irreversible por sobreexplotación de acuíferos y contaminación del agua distribuida por SIAPA
- El sistema hídrico depende de Chapala (63%), acuíferos sobreexplotados (22%), presas Calderón-La Red-El Salto-El Zapotillo (14%) y manantiales (1%)
- Desde el 10 de febrero de 2021 (Día Cero del Agua), el suministro es intermitente; el gobierno implementa tandeos, pipas y tinacos públicos
La Zona Metropolitana de Guadalajara experimenta una bancarrota hídrica generada por la extracción y degradación del agua que ha erosionado la capacidad de los ecosistemas para regenerarse naturalmente. Arturo Gleason, académico de la Universidad de Guadalajara especializado en sistemas hídricos, diferencia esta situación de una simple crisis: mientras una crisis permite restaurar lo dañado, la bancarrota hídrica requiere evaluar si es posible recuperar algo o si el daño es irreparable.
Los reportes sobre agua contaminada distribuida por el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) comenzaron a principios de 2026 y se mantienen continuos, obligando al gobierno estatal a reconocer públicamente el problema y presentar un plan hídrico que ha generado más interrogantes que soluciones. Históricamente, la ciudad fue fundada en febrero de 1542 a orillas del río San Juan de Dios, junto a manantiales como Agua Blanca, Agua Azul, San Andrés, Mexicaltzingo y Los Colomos. La contaminación comenzó en el siglo XVII con el primer sistema de drenaje público, convirtiendo el río en una cloaca a cielo abierto para finales del siglo XIX.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento poblacional y la industria en El Salto agotaron las fuentes locales. En 1957 comenzó la extracción de agua del lago de Chapala mediante un canal que en 1991 se integró a un acueducto que hoy provee 63% del consumo de la ciudad. El resto proviene de acuíferos sobreexplotados (22%), del sistema de presas Calderón-La Red-El Salto-El Zapotillo (14%) y de manantiales (1%).
El 10 de febrero de 2021, conocido como el Día Cero del Agua, las presas Calderón y La Red se secaron, tornando intermitente el suministro especialmente en la zona norte. Para sobrellevar el desabasto, el estado implementó reparto mediante pipas, colocación de tinacos públicos y tandeos en gran parte de la ciudad, medidas insuficientes ante la vulnerabilidad del sistema a pequeñas sequías, según reportó El Universal.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.