Educación digital urgente: prevenir antes de sancionar a adolescentes
A partir de septiembre entra en vigor la Ley 27.801 de responsabilidad penal juvenil que reduce la edad de imputabilidad a 14 años, pero expertos advierten que no existe educación sistemática sobre ética digital, inteligencia artificial ni delitos en línea.
- La ley presume conocimiento de conductas penalizables, pero adolescentes carecen de educación formal sobre delitos digitales, privacidad y responsabilidad en redes
- El cerebro adolescente aún madura hasta los 25 años en áreas de control de impulsos y evaluación de riesgos, haciéndolos vulnerables a presión grupal
- Un caso reciente de imágenes falsas desnudas creadas con IA de alumnas evidencia la brecha entre tecnología disponible y educación ética en jóvenes
Una investigación judicial sobre la difusión de imágenes falsas de alumnas desnudas creadas mediante inteligencia artificial renovó una pregunta incómoda: ¿cómo decenas de adolescentes participan en conductas graves sin advertir sus consecuencias? Expertos señalan que la respuesta no está solo en la tecnología ni únicamente en la Justicia, sino en la enorme distancia entre el mundo digital que habitan los jóvenes y la escasa educación que reciben para desenvolverse responsablemente en él.
A partir de septiembre entra en vigor la Ley 27.801, que introduce un nuevo régimen de responsabilidad penal juvenil y reduce la edad de imputabilidad a 14 años para determinados delitos. Sin embargo, la discusión pública se concentró casi exclusivamente en bajar la edad, dejando pendiente una pregunta fundamental: ¿quién explicó a los adolescentes qué conductas pueden convertirlos en responsables penalmente? La ley presume que todos la conocen, principio razonable para adultos, pero problemático para menores de 14, 15 o 16 años que jamás recibieron educación sobre delitos digitales, privacidad o responsabilidad en redes sociales.
La neurociencia demuestra que el cerebro adolescente termina de madurar alrededor de los 25 años, particularmente en áreas vinculadas al control de impulsos, evaluación de riesgos y anticipación de consecuencias. Esto explica por qué los jóvenes son especialmente vulnerables a actuar bajo presión grupal y minimizar riesgos. Educadores subrayan que educar antes de sancionar es una estrategia inteligente de prevención: un joven informado toma mejores decisiones. Además, cuando un menor causa daño, sus padres pueden enfrentar responsabilidades civiles por perjuicios de magnitud considerable, algo que muchas familias descubren cuando ya es demasiado tarde, según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
