Educación dejó de ser etapa para convertirse en necesidad permanente, dice exrector del Rosario
El experto plantea que ninguna institución educativa puede resolver sola los complejos desafíos del siglo XXI.
- La inteligencia artificial, automatización y robótica están redefiniendo miles de ocupaciones a una velocidad sin precedentes, requiriendo que los programas académicos se adapten continuamente
- Hans Peter Knudsen diferencia entre capacitación, certificación, educación y formación como conceptos distintos pero complementarios que hoy pretenden ser cumplidos simultáneamente por una sola institución
- El experto propone que empresas asuman mayor responsabilidad en capacitación continua, organismos certificadores verifiquen competencias con agilidad y universidades se enfoquen en habilidades para aprender de por vida
La educación ha experimentado una transformación fundamental en su propósito y alcance. Hans Peter Knudsen, exrector de la Universidad del Rosario, plantea que la educación dejó de ser una etapa de la vida para convertirse en una necesidad permanente. Nunca antes la sociedad ha demandado tanto de sus instituciones educativas, aunque paradójicamente resulta más difícil responder a expectativas tan diversas y frecuentemente contradictorias.
Las presiones son múltiples y conflictivas. Algunos reclaman educación orientada al empleo inmediato; otros insisten en preservar la formación humanística. El sector productivo exige competencias técnicas para un mercado laboral en permanente transformación, mientras que familias esperan ciudadanos éticos y responsables. Millones de personas buscan certificaciones rápidas que mejoren su empleabilidad sin recorrer largos programas académicos. Knudsen identifica cuatro conceptos distintos que hoy conviven: capacitación (habilidades específicas para función concreta), certificación (validación de competencias independientemente de cómo se adquirieron), educación (ampliar capacidad de comprensión y aprendizaje continuo) y formación (moldear carácter, valores y ciudadanía).
La revolución tecnológica agudiza estos desafíos. La inteligencia artificial, automatización y robótica están redefiniendo miles de ocupaciones a una velocidad nunca vista. Muchas desaparecerán, otras surgirán y la mayoría cambiará profundamente. A ello se suma que personas ya no ejercerán una sola profesión durante toda la vida; probablemente cambiarán varias veces de ocupación y regresarán permanentemente a procesos de aprendizaje. Simultáneamente, instituciones educativas se espera que resuelvan problemas de salud mental, convivencia, ciudadanía, sostenibilidad, emprendimiento, educación financiera, liderazgo e inteligencia emocional, resultando en currículos extensos pero menos profundos.
Knudsen propone una solución basada en corresponsabilidad: empresas deberán asumir mayor responsabilidad en capacitación continua de colaboradores; organismos certificadores verificarán competencias con mayor agilidad; instituciones educativas se concentrarán en desarrollar capacidades para aprender durante toda la vida; familias y sociedad recuperarán su papel irreemplazable en formación ética y humana. Las universidades deberán reinventarse como aliadas permanentes mediante procesos flexibles de actualización y aprendizaje continuo. Según reportó Semana.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.