Japón protesta por primera visita de Putin a islas Kuriles en disputa
Putin visitó por primera vez desde 2000 la isla de Iturup (Etorofu en japonés), que Tokio reclama como territorio propio. Japón sostiene que los viajes a territorios disputados dificultan la normalización de relaciones bilaterales.
- Primera visita de Putin a las Kuriles desde que asumió el poder en 2000
- Japón reclama cuatro islas: Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai
- Nueva Constitución rusa de 2020 prohíbe ceder territorios a potencias extranjeras
El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, entregó una protesta formal al embajador ruso en el país, solicitándole que la transmitiera de inmediato al Kremlin. Motegi expresó que la visita presidencial resulta "sumamente lamentable" y afecta negativamente las relaciones bilaterales, además de herir los sentimientos del pueblo japonés.
La primera ministra Sanae Takaichi calificó el desplazamiento como "absolutamente inaceptable" e indicó que la decisión agrava el sentimiento antirruso en Japón justo cuando las relaciones ya atravesaban dificultades desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Tokio reafirmó que los cuatro territorios de las Kuriles —Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai— constituyen parte inherente del territorio japonés.
Putin llegó a la isla de Iturup como parte de una gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso, tras presenciar maniobras de la Armada en el Pacífico. Durante la visita, recorrió una planta procesadora de pescado, un hospital y una escuela, sin emitir mensajes políticos. Sin embargo, días antes criticó a Japón por imponer sanciones contra Rusia "con la excusa de los acontecimientos en Ucrania" y argumentó que la soberanía rusa sobre las Kuriles está respaldada en documentos internacionales posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Históricamente, aunque navegantes rusos descubrieron las islas, Japón las incorporó en 1875 mediante el Tratado de San Petersburgo. Tras la Segunda Guerra Mundial, pasaron a la Unión Soviética. En 1956, ambas naciones suscribieron una declaración que restablecía relaciones diplomáticas y allanaba el camino para la devolución de las Kuriles. No obstante, la Constitución rusa aprobada en referéndum en 2020 impide al Estado ceder territorios a naciones extranjeras, lo que afecta tanto las Kuriles como las regiones ucranianas anexionadas, según reportó ABC Color.
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