Keiko Fujimori asume presidencia de Perú sin mayoría parlamentaria
Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú bajo la promesa de combatir la violencia con políticas de mano dura, pero sin mayoría en el Congreso ni Cámara de Diputados, en su noveno cambio de presidente en una década.
- Keiko Fujimori asume presidencia 26 años después de la caída de la dictadura de su padre Alberto Fujimori
- En el Senado tiene 30 bancas de 60 y en Diputados solo 56 de 130, sin mayoría legislativa
- Sectores democráticos advierten riesgos de autoritarismo, violaciones a derechos humanos y políticas ultraconservadoras
Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú, consolidando el retorno del fujimorismo al poder 26 años después de la caída de la dictadura de su padre, Alberto Fujimori. La nueva presidenta inició su gobierno con promesas de combatir la delincuencia a través de políticas de mano dura, pero enfrenta un rechazo total de la oposición y ausencia de mayoría legislativa que limita su capacidad de acción.
El fujimorismo perdió recientemente la mayoría absoluta que poseía en el Congreso. En el Senado controla 30 de 60 bancas, mientras que en la Cámara de Diputados dispone de solo 56 de 130 curules. Además, la oposición preside la Cámara de Diputados, lo que representa un freno legislativo importante para las iniciativas del gobierno. En los años anteriores, desde su mayoría absoluta, el fujimorismo capturó buena parte del sistema de justicia y aprobó leyes de impunidad para violadores de derechos humanos y casos de corrupción política.
Los sectores democráticos expresan profunda preocupación ante el arribo de Fujimori al poder, denunciando que podrían profundizarse políticas autoritarias, violaciones a derechos humanos y corrupción. El temor central radica en que con el control directo de la presidencia se intensifique un proyecto autoritario ultraconservador.
En lo económico, Fujimori defiende la continuidad del modelo neoliberal y propone un alineamiento con gobiernos derechistas de la región y Estados Unidos. La economía peruana mantiene estabilidad macroeconómica pero enfrenta grandes desigualdades, con 70 por ciento de informalidad laboral y servicios públicos precarios. Su asunción marca el noveno cambio de presidente en Perú en diez años, según reportó TalCual.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.