Baja de tasas del BCRA llegó a empresas pero no alcanzó a familias en Argentina
La reducción de tasas de interés impulsada por el Banco Central de la República Argentina en los últimos meses benefició principalmente a las empresas, pero aún no se traslada al costo del crédito para familias. Los rendimientos del sistema financiero cayeron del 35% en enero a alrededor del 20% en julio, mientras que el costo del adelanto a empresas se desplomó a 25,6%, pero los préstamos personales apenas bajaron de 68% a 64,8%.
- Tasas de depósitos bajaron de 35% a 20%; adelantos empresariales se desplomaron a 25-35% desde 50-75%
- Préstamos personales apenas cedieron de 68% a 64,8%; brecha entre fondeo y crédito al consumo permanece abierta
- Morosidad en familias alcanza 12,8% versus 3,5% en empresas; bancos priorizan préstamos comerciales y restringen crédito de consumo
La mora de las familias se mantiene en niveles altos y frena cualquier intento de baja significativa de tasas en crédito personal. Mientras la irregularidad crediticia de las empresas se ubica en 3,5%, la de las familias trepó a 12,8% en mayo, con los préstamos personales en particular en 15,9%. Esto llevó a los bancos a endurecer los criterios de otorgamiento en lugar de compensar el riesgo con tasas más bajas.
Los bancos redujeron con fuerza el costo del crédito comercial, con adelantos en cuenta corriente para empresas entre 25% y 35%, desde valores previos de 50% a 75%. En cambio, el costo de tarjetas de crédito y préstamos personales apenas se movieron. La brecha entre lo que el sistema paga por captar depósitos y lo que cobra por prestarle a familias representa la ecuación que el Gobierno aún no logra cerrar, pese a que era justamente la apuesta detrás de la baja de encajes.
Los bancos compiten agresivamente por prestarle a clientes con menor riesgo de incumplimiento, especialmente en sectores ganadores como energía, minería y agro. La expectativa del sector es que el crédito a familias empiece a reactivarse recién hacia fin de año o durante 2027, de manera lenta y acotada, lejos del ritmo de expansión que tuvo en 2024. El ciclo electoral de 2027 agrega un motivo adicional de cautela, pues los bancos suelen prestar menos previo a elecciones presidenciales.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.


