Estudio revela que la sensibilidad a las cosquillas es similar en culturas distintas
Un estudio realizado con personas de origen chino, neerlandés y griego reveló que la sensibilidad a las cosquillas es un fenómeno corporalmente uniforme entre diferentes culturas, con reacciones y zonas sensibles que se repiten sistemáticamente. La investigación, liderada por expertos de la Universidad Radboud, sugiere además que esta percepción es distinta a otras sensaciones corporales como el tacto, el dolor o el placer.
- Análisis de 448 adultos de tres culturas identificó zonas cosquillosas comunes: cuello, axilas, abdomen y plantas de pies
- La sensibilidad a las cosquillas es más intensa en regiones menos tocadas, apoyando la hipótesis de Charles Darwin
- Las cosquillas constituyen una experiencia somatosensorial especial diferenciada del tacto, dolor y placer
Una investigación con 448 adultos de entre 18 y 30 años procedentes de China, Países Bajos y Grecia analizó patrones de sensibilidad a las cosquillas. El 98,4 por ciento de los participantes afirmó haber sido cosquilleado al menos una vez, mientras que el 95,8 por ciento dijo haber cosquilleado a otra persona. En los tres grupos culturales, los participantes identificaron de forma sistemática el cuello, las axilas, el abdomen y las plantas de los pies como zonas más cosquillosas, describiendo reacciones similares, especialmente la risa.
Los investigadores Ziliang Xiong y Konstantina Kilteni encontraron diferencias sistemáticas entre las regiones corporales que se asociaban con mayor frecuencia con las cosquillas y aquellas asociadas a otras sensaciones físicas. Esto sugiere que las cosquillas pueden ser una experiencia somatosensorial especial con perfiles fisiológicos, neuronales y sociopsicológicos distintivos. La sensibilidad es más intensa en las regiones menos tocadas, lo que respalda la hipótesis de Charles Darwin.
Los expertos concluyeron que ninguna teoría por sí sola explica completamente por qué algunas regiones del cuerpo son más sensibles a las cosquillas que otras. Probablemente es resultado de una compleja combinación de factores sensoriales, fisiológicos y psicológicos. Los autores señalaron que se necesitan más investigaciones para explorar si estos resultados se extienden a otras culturas y cómo influyen factores sociales como la intención y el consentimiento, según reportó El Comercio.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.