Crisis migratoria en Ceuta expone instrumentalización política de la migración en la UE
La invasión del enclave español desencadenó críticas de 22 ministros europeos contra las políticas migratorias de Madrid, revelando que la instrumentalización electoral del tema no es exclusiva de fuerzas populistas de derecha radical.
- Aproximadamente 72 mil migrantes ingresaron ilegalmente a Ceuta el 30 de julio; para el 4 de agosto, unos 70 mil habían retornado a Marruecos
- Ninguno de los que entró sin documentos cruzó el Mediterráneo hacia Europa, pues Ceuta no forma parte del espacio Schengen
- Líderes como Giorgia Meloni (Italia) y Mette Frederiksen (Dinamarca) firmaron una carta con 22 colegas cuestionando las políticas españolas de regularización migratoria
El 30 de julio de 2026, según reportó el Ministerio del Interior de España, más de 72 mil personas indocumentadas ingresaron irregularmente a la ciudad autónoma de Ceuta, enclave español ubicado en el norte de Marruecos. Para la comparecencia del ministro Fernando Grande Marlaska el 4 de agosto, aproximadamente 70 mil habían retornado a suelo marroquí. Grande Marlaska subrayó que ninguno cruzó las aguas del Mediterráneo hacia el continente europeo.
Aunque Ceuta forma parte de España, no integra el espacio Schengen, por lo que cualquier entrada irregular no autoriza permanencia en la península ibérica ni circulación por Europa. Todos los migrantes deben pasar doble filtro: control fronterizo con Marruecos y aduana Schengen en puertos de salida, por mar o aire. Pese a que los socios de la Unión Europea conocían esta realidad, el gobierno español enfrentó críticas de múltiples fuerzas políticas.
El primer ministro estonio Kristen Michal acusó a Madrid de crear "incentivos" para la migración ilegal mediante políticas de amnistía. España había iniciado el 16 de abril un proceso de regularización extraordinaria, el primero en 20 años, con cobertura estimada de 500 mil personas. Giorgia Meloni, primera ministra italiana de Hermanos de Italia, pidió expulsar a España de Schengen, mientras que Mari Rantanen, ministra finlandesa de Asuntos Internos, respaldó la iniciativa.
Una carta firmada por 22 ministros europeos criticó la gestión española; solo los mandatarios de Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo no la rubricaron. El texto fue elaborado por iniciativa de Meloni y la primera ministra danesa Mette Frederiksen, miembro de la socialdemocracia europea, demostrando que la instrumentalización electoral de la migración trasciende las fuerzas de extrema derecha. Según reportó El Universal, centros de investigación como el Mixed Migration Centre (Ginebra) y el Danish Refugee Council (Copenhague) han documentado que tales crisis son convenientes para agendas políticas que explotan electoralmente la cuestión migratoria.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.