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Sociedad

Relato sobre familia, culpa y distancia: la experiencia de un escritor

Jaime Bayly comparte en La Nación un relato autobiográfico sobre sus viajes a la ciudad donde nació, conflictos familiares pasados y cambios en la salud de su madre.

A
Resumen IA — Tres claves
  • Bayly describe arrepentimiento por desalojar a su exesposa e hijas del apartamento hace años
  • Visitas torturadas por ruido de construcciones; dificultades de comunicación en anciana madre de 86 años
  • Reflexión sobre agnosis religiosa familiar y petición materna de bautismo para hija de 15 años
Fotografía referencial · Ahora

El columnista describe cuatro noches recientes en la ciudad donde nació como "malas", perturbadas por ruido incesante de dos edificios en construcción adyacentes a su apartamento. Hace veinte años había adquirido dos propiedades en esa ciudad: una para su exesposa e hijas, otra para él mismo. Debido a culpa por su rol como padre ausente, ambas propiedades fueron registradas a su nombre. Cuando se enamoró de quien es ahora su esposa, su exesposa los celaba. Enfurecido, exigió que ella y sus hijas abandonaran el apartamento menor, lo cual fue posible porque la propiedad estaba registrada a su nombre.

Bayly describe esa acción como "un abuso miserable, ruin, un exabrupto canallesco, uno de los peores errores de mi vida". Su exesposa se mudó, enfurecida, y enfermó a sus hijas contra él; dejaron de hablarle durante cuatro años. El apartamento vacío se convirtió en "museo del desamor y las promesas rotas". Ahora duerme solo en el piso superior cuando visita la ciudad y evita recorrer la planta baja.

Durante estas últimas jornadas, visitó a su madre de 86 años, quien sufre dificultades para encontrar palabras durante la conversación. Él, veinticinco años más joven, reconoce experimentar problemas similares: a menudo olvida nombres de políticos, actrices, futbolistas. Su madre le hizo dos peticiones: bautizar a su hija de quince años en la religión católica y visitarla más. Bayly explica que, aunque él y su esposa son formalmente católicos, se consideran agnósticos y no practican. Aunque reza ocasionalmente —en estas cuatro noches angustiado pidió a Dios que cesara el ruido— sus oraciones no fueron atendidas, según reportó La Nación.

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Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

Fuentes

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