El infinito en un junco: la historia perenne del libro según Irene Vallejo
El ensayo El infinito en un junco, de Irene Vallejo, explora cómo los libros han preservado el conocimiento y la cultura durante más de dos mil años, desde las tablillas de arcilla hasta la era digital.
- El infinito en un junco de Irene Vallejo narra la historia de libros, bibliotecas y lectura desde la Antigüedad hasta hoy; traducido a más de 40 idiomas
- El libro ha superado augurios de extinción tecnológica; la tecnología ha sido aliada de la industria editorial con libros electrónicos, audiolibros y plataformas digitales
- La evolución del libro incluye: tablillas de arcilla mesopotamia, rollo de papiro, pergamino perfeccionado en Pérgamo, papel atribuido a Cai Lun (105 d.C.) e imprenta de Gutenberg (1450)
La escritora, filóloga clásica y ensayista española Irene Vallejo publicó El infinito en un junco (Siruela, 2019), una obra monumental que narra la historia de los libros, las bibliotecas y la lectura desde la Antigüedad hasta nuestros días. El ensayo combina relatos, anécdotas y reflexiones sobre cómo los libros han ayudado a preservar el conocimiento y la cultura durante más de dos mil años. La obra se convirtió en un éxito internacional y ha sido traducida a más de 40 idiomas.
Vallejo abre su trabajo recordando una reflexión del semiólogo Humberto Eco: el libro pertenece a la misma categoría que la cuchara, el martillo, la rueda o las tijeras. Una vez inventados, no se puede hacer nada mejor. El libro ha superado todos los augurios sobre su desaparición a raíz de la tecnología. Hace veinte años los futurólogos presagiaban la extinción del libro impreso. Sin embargo, la tecnología ha sido en realidad una aliada de la industria editorial, que ha encontrado nuevas formas de llevar la creación literaria a los lectores: libros electrónicos, plataformas digitales y audiolibros. A pesar de estas innovaciones, el libro impreso sigue siendo el formato predominante.
La obra detalla la evolución del libro a través de los siglos. Vallejo narra con prosa elegante cómo pasó desde las tablillas de arcilla de Mesopotamia y las tablillas de madera, metal o marfil recubiertas con cera. El rollo de papiro supuso un avance fantástico, ofreciendo un material fino, ligero y flexible que almacenaba grandes cantidades de texto en poco espacio. Posteriormente, el pergamino, perfeccionado en el antiguo reino de Pérgamo en lo que hoy es Turquía, se fabricaba con pieles de becerro, oveja, carnero o cabra, procesadas y estiradas para crear superficies lisas.
Cai Lun alrededor del año 105 d.C. durante la Dinastía Han presentó un método mejorado de fabricación de papel que lo hizo más práctico y económico, aunque materiales similares existían previamente. La verdadera revolución llegaría hasta 1450 con la invención de la imprenta de tipos móviles por Johannes Gutenberg en Maguncia, Alemania. Antes de Gutenberg, la lectura estaba reservada para unos pocos, principalmente el clero y la nobleza. Se estima que solo alrededor del 12 por ciento de la población en Europa sabía leer. La imprenta democratizó el acceso al conocimiento y marcó un hito definitivo en la historia de la humanidad, según reportó El Universal.
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