Café Rivas recupera su identidad histórica tras restauración minuciosa en San Telmo, Buenos Aires
El Café Rivas, ubicado en la esquina de Estados Unidos y Balcarce en San Telmo desde 1967, fue recuperado mediante un meticuloso trabajo de restauración que unificó sus elementos arquitectónicos originales.
- Café Rivas, en la esquina de Estados Unidos y Balcarce, ocupa el sitio donde se detuvo el trazado original de Buenos Aires en 1580
- La restauración recuperó integralmente la boiserie original, unificó textiles de época y incorporó iluminación vintage de los años 60 y 70
- El proceso buscó devolver el espacio a su esencia de 1967, leyendo críticamente cada capa acumulada por décadas de intervenciones parciales
En San Telmo, Buenos Aires, la histórica casona que alberga al Café Rivas fue sometida a un proceso de restauración que buscó devolver el bar a su esencia de 1967 mediante una lectura arquitectónica que consideró la nostalgia como método de trabajo. La casona se ubica en la esquina de Estados Unidos y Balcarce, punto que marca donde se detuvo el trazado original de Buenos Aires en 1580, al borde de la barranca que miraba al río.
Buenos Aires construyó gran parte de su identidad urbana alrededor de los bares. Antes de que la gastronomía se convirtiera en espectáculo, los cafés funcionaban como extensión del espacio público, arquitectura cívica en escala doméstica, refugio climático y social, y escenario de discusiones políticas, literarias y cotidianas. San Telmo conserva algunas de las piezas más elocuentes de esta arquitectura del encuentro, con proporcionespropias, ventanas guillotina y marquesinas de hierro forjado.
El edificio presenta una configuración en ochava que dialoga con su entorno. El interior propone un salón de doble altura, pisos de madera, boiserie perimetral, una barra longitudinal que estructura el espacio y un entrepiso con barandas esterilladas que balconea sobre la escena principal. El paso del tiempo fragmentó esta coherencia original mediante intervenciones parciales y cambios de criterio.
La restauración implicó una tarea paciente y artesanal. La boiserie original fue recuperada de manera integral y unificada en tono y textura tras años de tratamientos dispares, mediante desmontajes parciales, limpieza manual y consolidación de superficies. Los textiles fueron seleccionados para acompañar la época sin caer en reproducción literal, mientras que la iluminación incorporó piezas vintage de los años 60 y 70 junto con artefactos de época que conviven con las arañas originales del salón. Espejos biselados en los laterales amplifican la luz cálida y multiplican reflejos, reforzando una atmósfera íntima, según reportó La Nación.
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