Yuval Noah Harari advierte que la inteligencia artificial podría ser una 'psicópata manipuladora'
Harari sostiene que la IA no es una herramienta sino un agente que toma decisiones propias, lo cual plantea riesgos en sistemas financieros, militares y científicos sin supervisión clara.
- Harari distingue entre IA como herramienta versus agente que toma decisiones propias
- AlphaGo inventó nuevas estrategias de juego, demostrando capacidad de innovación autónoma
- IA podría aplicar creatividad a finanzas militares y sistemas financieros con consecuencias impredecibles
El historiador y filósofo israelí Yuval Noah Harari, autor de obras que han vendido más de 50 millones de ejemplares, advierte sobre los peligros de la inteligencia artificial moderna. En entrevista en Lisboa, Harari plantea una distinción fundamental: la IA no es una herramienta como un cuchillo o la energía atómica, sino un agente que toma decisiones propias e incluso inventa nuevas soluciones.
Harari explica que una herramienta convencional está bajo control del usuario y no toma decisiones por sí sola, mientras que un arma con IA conectada a un dron puede decidir contra qué objetivo disparar o si estrellarse contra un edificio u otro. 'La IA también tiene sus propias ideas, inventa', señala. Cita como ejemplo AlphaGo, la máquina de Google que derrotó en 2016 al campeón mundial del juego de Go no solo ganando, sino inventando una estrategia de juego nunca antes vista por un ser humano.
El filósofo advierte que esa misma capacidad de innovación aplicada a sistemas militares, financieros o científicos genera riesgos desconocidos. Plantea un escenario hipotético donde máquinas de IA actuando como en el juego del Go podrían ser desatadas en mercados financieros con millones de dólares, comprando y vendiendo compañías, invirtiendo en fondos y adquiriendo acciones por su propia cuenta. 'Invertir es obtener, cotejar y analizar datos para decidir. La IA podría hacerlo', indica.
Harari también reflexiona sobre la paradoja humana: los seres humanos son los más inteligentes del planeta pero destruyen su propia casa. Sostiene que 'somos capaces de convertir la inteligencia en sabiduría ni el poder en felicidad', citando que los ancestros cazadores-recolectores de la Edad de Piedra no eran significativamente menos felices que la humanidad contemporánea a pesar de poseer mil veces menos poder. Según reportó La Nación, el filósofo advierte que sin entendimiento claro de qué genera felicidad, la humanidad desperdicia sus grandes recursos en actividades que complican el mundo.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
