Inteligencia Artificial se masifica en estudios de abogados chilenos
Los estudios de abogados chilenos utilizan ampliamente inteligencia artificial para búsqueda de información y automatización de tareas, pero establecen límites estrictos sobre confidencialidad.
- IA se convirtió en uso cotidiano en estudios jurídicos chilenos durante 2025 tras iniciarse en 2024
- Magnar y Harvey son las dos plataformas de IA más utilizadas en la industria legal chilena
- Estudios establecen dos máximas: humano tiene última palabra y nada confidencial puede compartirse con sistemas de IA
La inteligencia artificial irrumpió en la industria jurídica chilena con entusiasmo, cautela y desconfianza. Los estudios reconocen ventajas como ahorro de tiempo y costos en búsqueda de información, automatización de tareas y manejo de archivos. Sin embargo, profesionales coinciden en que la IA todavía es fuente de errores y fallos, por lo que su uso está regulado internamente con dos máximas compartidas: un humano siempre tendrá la última palabra y nada confidencial puede ser compartido dentro de estos sistemas.
La reciente decisión de la Oficina Judicial Virtual de instalar barreras tecnológicas para frenar el ingreso masivo de escritos evidenció la adopción generalizada de estas herramientas. Anteriormente, un abogado había citado ante la Corte de Apelaciones un escrito con falsos fallos judiciales, situación que también ocurrió en el Tribunal Constitucional. En ambos casos, los profesionales fueron sancionados.
El uso de IA en las oficinas de abogados explotó durante 2025 tras comenzar en 2024. Los usos principales incluyen localizar información, revisar jurisprudencia nacional e internacional, búsquedas especializadas, traducción de documentos complejos. Esto permite que los abogados dediquen menos tiempo a labores administrativas y más a los casos, además de producir ahorro en costos fijos.
Las dos plataformas más usadas en la industria legal chilena son Magnar, startup nacional que prevé vender US$ 6 millones este año, y Harvey, estadounidense participada por OpenAI. Ambas son de uso transversal, aunque también se utilizan Copilot, Claude y Gemini para tareas más rutinarias. En Carey, el mayor estudio local, utilizan IA sistemáticamente desde 2024 con un Comité de Inteligencia Artificial que define lineamientos estratégicos y un equipo dedicado a implementación e investigación jurisprudencial.
Los estudios se han blindado frente a riesgos mediante reglas y protocolos que establecen que la última palabra siempre es humana y que nada confidencial debe subirse a una IA por el riesgo de filtraciones. El Colegio de Abogados ha creado una guía sobre el tema. En abril, el bufete estadounidense Sullivan & Cromwell debió disculparse públicamente por «alucinaciones» de IA que produjeron decenas de errores, citas legales inventadas y fuentes inexistentes en un documento de quiebra, según reportó La Tercera.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.