Inseguridad impulsa ascenso de la derecha en América Latina con promesas de mano dura
Las propuestas de seguridad represiva dominan las campañas electorales regionales. Ciudadanos castigan gobiernos percibidos como incapaces de frenar la violencia, favoreceiendo candidatos que prometen estados de excepción y megacárceles.
- Kast, Fujimori y De la Espriella ganaron presidencias con promesas de combate frontal al crimen organizado
- La inseguridad fue factor electoral clave en Chile, Perú, Colombia; Brasil planea votaciones en octubre
- Ecuador implementó políticas de mano dura bajo Noboa desde 2025, pero resultados no siempre cumplen expectativas
El incremento de violencia delictiva en América Latina ha posicionado la seguridad como eje central de las campañas electorales y ha impulsado el ascenso de candidatos de derecha e extrema derecha que prometen medidas represivas contra el crimen organizado. José Antonio Kast en Chile, Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia llegaron a sus presidencias con plataformas que priorizan la ley y el orden, aprovechando altas tasas de extorsión y homicidio en sus territorios.
La inseguridad actúa como castigo electoral para gobiernos percibidos como inefectivos. Glaeldys González, analista senior del International Crisis Group para los Andes Sur, señaló que los votantes no solo respaldan políticas duras sino que castigan administraciones incapaces de frenar el crimen. Los discursos que ofrecen "respuestas rápidas y mágicas" a través de aumentos de penas, construcción de megacárceles y presencia militar permanente resuena con fuerza en ciudadanías frustradas.
Ecuador constituye el caso paradójico: el país que durante décadas mantuvo marginalidad de la inseguridad que azotaba a Colombia se convirtió en punto estratégico para cárteles del narcotráfico, con explosión de violencia. El presidente Daniel Noboa, elegido en 2025, implementó políticas frontales incluyendo declaración de conflicto armado interno contra 22 organizaciones criminales. Sin embargo, la experiencia ecuatoriana demuestra que estas estrategias no siempre cumplen sus promesas de reducción de crimen.
El presidente salvadoreño Nayib Bukele se ha convertido en referente para políticos de extrema derecha regional: logró que la tasa de homicidios cayera a mínimos históricos bajo una política de excepción ampliamente cuestionada por organizaciones de derechos humanos. González advierte que estos discursos minimizan afectaciones a derechos humanos, retrocesos democráticos y negociaciones del gobierno con pandillas. La popularidad de Bukele persiste a pesar de estas críticas, según reportó Expansión.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.