Ley 2173 en Colombia exige más que sembrar árboles para restauración real de ecosistemas
La Ley 2173 de Colombia, que obliga a empresas a restaurar ecosistemas mediante siembra de árboles como medida de compensación ambiental, requiere un enfoque integral más allá de cumplir cifras numéricas. Andrés Laverde López, Strategic Marketing Coordinator de Saving The Amazon, explicó los aspectos clave para que el cumplimiento de la norma se traduzca en verdadera regeneración de ecosistemas y beneficios para comunidades.
- Ley 2173 obliga restauración ecológica en 'Áreas de Vida' definidas por autoridades ambientales, no solo siembra de árboles
- Errores frecuentes: ignorar condiciones técnicas, usar especies no nativas, falta de monitoreo y seguimiento post-siembra
- Importancia de trazabilidad georreferenciada: cada árbol debe ser monitoreable y verificable para generar confianza
La Ley 2173 de Colombia promueve la restauración ecológica mediante el establecimiento de 'Áreas de Vida', obligando a las empresas a implementar proyectos de compensación ambiental. Sin embargo, según Andrés Laverde López de la organización Saving The Amazon, el cambio fundamental debe ser entender que la norma no habla únicamente de sembrar árboles, sino de generar impacto real. Muchas empresas se concentran en cumplir cifras numéricas sin considerar qué ecosistema están restaurando ni qué transformación dejan en el territorio.
El principal error que cometen las empresas es creer que cualquier terreno sirve para cumplir la ley. Laverde López enfatizó que la norma establece condiciones claras: los proyectos deben desarrollarse en Áreas de Vida definidas por autoridades ambientales, utilizando especies nativas y bajo criterios técnicos que realmente aporten a la restauración. El material vegetal debe provenir de viveros certificados por el ICA, y es fundamental el proceso permanente de monitoreo para garantizar la supervivencia de los árboles. Otro aspecto crítico es la trazabilidad y georreferenciación, permitiendo hacer seguimiento verificable a la ubicación y evolución de cada árbol plantado.
Laverde López insistió en que la restauración no termina el día de la siembra, sino que comienza ahí. El monitoreo, la transparencia y el trabajo articulado con autoridades ambientales y comunidades son fundamentales para lograr impacto real. Señaló que durante años se ha medido impacto ambiental únicamente contando árboles, pero un proyecto exitoso debe medir cuántos sobreviven y cómo mejora la restauración del ecosistema, generando beneficios tanto ambientales como económicos para las comunidades locales, según reportó Semana.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.