NASA alerta por expansión récord del cinturón de sargazo en el Caribe
Observaciones satelitales de la misión PACE de la NASA muestran que el cinturón de sargazo del Atlántico alcanzó en junio de 2026 una de sus mayores extensiones documentadas, con concentraciones récord en el Caribe y el golfo de México que generan crecientes preocupaciones por su impacto ambiental y económico.
- 2026 es el segundo año con mayor cantidad de sargazo detectado por satélite, apenas tras 2025
- El Caribe y el golfo de México registraron máximos históricos de acumulación con millones de toneladas métricas
- El crecimiento responde a aumento de nutrientes de ríos como el Amazonas y Orinoco, polvo del Sahara y calentamiento de aguas
Nuevas observaciones satelitales de la NASA confirmaron que el cinturón de sargazo del Atlántico alcanzó en junio de 2026 una de sus mayores extensiones desde que existen registros, con concentraciones récord en el Caribe y el golfo de México. Los datos obtenidos a través del instrumento OCI a bordo del satélite de la misión PACE muestran una vasta franja de algas pardas extendiéndose desde África occidental hasta América, con zonas de alta densidad marcadas en rojo y naranja.
Según los científicos, 2026 se ubica como el segundo año con mayor cantidad de sargazo detectado por satélite, apenas detrás de 2025. Tanto el Caribe como el golfo de México registraron máximos históricos de acumulación con millones de toneladas métricas concentradas. Brian Barnes, investigador del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida, explicó que «el cinturón es un fenómeno que ocurre a escala de la cuenca oceánica y que puede tener efectos devastadores a nivel local», destacando la importancia del monitoreo satelital para anticipar impactos en comunidades costeras.
El crecimiento del cinturón responde a múltiples factores, incluyendo el aumento de nutrientes provenientes de grandes ríos como el Amazonas, Orinoco y Congo, el polvo del Sahara y el calentamiento de las aguas. Históricamente, el sargazo se concentraba en el mar de los Sargazos en el Atlántico Norte, pero desde aproximadamente 2010 comenzó a desplazarse hacia aguas tropicales donde encontró condiciones ideales para expandirse. En 2025, la masa total alcanzó unas 40 millones de toneladas métricas.
En mar abierto, el sargazo cumple funciones ecológicas clave al servir como hábitat para tortugas, peces e invertebrados, pero cuando llega en grandes cantidades a las costas se convierte en un problema severo. Las acumulaciones masivas reducen el oxígeno del agua, bloquean la luz solar necesaria para corales y praderas marinas, y afectan manglares. En las playas, la descomposición libera sulfuro de hidrógeno, gas con olor a huevo podrido que provoca irritación respiratoria. Además, el sargazo contiene metales pesados como arsénico, complicando su tratamiento y reutilización. El impacto económico es particularmente fuerte en destinos turísticos del Caribe donde la presencia ha obligado a hoteles a reducir tarifas y destinar millones de dólares a limpiezas, según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.