Occidente atribuye a China competencia que él mismo practica
Críticos sostienen que Occidente etiqueta peyorativamente el desempeño económico chino mientras ignora que estrategias idénticas sustentaron el crecimiento de potencias anteriores.
- Occidente utiliza términos como "Choque Chino" para el éxito exportador chino, diferente del "Milagro Japonés" o "Tigres Asiáticos"
- China desplazó curva de oferta mediante productividad y políticas industriales, beneficiando consumidores de ingreso bajo y medio
- Competitividad china se basa en mercado interno amplio, altas tasas de inversión y ahorro, estabilidad política y educación fuerte
El crecimiento económico chino y su éxito en mercados mundiales suelen adjetivarse en Occidente con términos despectivos —"Choque Chino" o "Choque Chino 2.0"— mientras que logros históricos similares fueron celebrados con nomenclaturas inspiradoras. El Milagro Japonés de la posguerra y los Tigres Asiáticos —Singapur, Taiwán, Hong Kong y Corea del Sur— fueron presentados como ejemplos a seguir, práctica que no se replica con China pese a resultados análogos.
Los críticos occidentales frecuentemente denuncian la estrategia china como sobreproducción, sobrecapacidad y sobreoferta derivada de intervención estatal y «selección de ganadores». Deliberadamente, olvidan que estas mismas tácticas cimentaron el Milagro Japonés y el éxito de los Tigres Asiáticos. Desde perspectiva económica, empresas chinas desplazaron la curva de oferta hacia la derecha y hacia abajo mediante elevada productividad y políticas gubernamentales, presionando precios a la baja en numerosos productos industriales.
Las consecuencias socioeconómicas de este modelo beneficiaron a millones. Consumidores de ingresos bajos y medios en el mundo accedieron a automóviles y bienes industriales a precios asequibles. La lucha contra cambio climático se fortalecería mediante acceso a equipos de energía renovable de alta tecnología y bajo costo. Paralelamente, industrias occidentales de baja productividad y altos costos resultaron no competitivas.
Políticos occidentales priorizaron intereses de grandes empresas poco productivas, conglomerados monopolísticos y oligopolísticos, y financistas de campañas costosas, en lugar de reconocer el mayor nivel de vida de sus consumidores. China basa su competitividad en factores concretos: amplio mercado interno que permite economías de escala e intensa competencia doméstica; elevadas tasas de ahorro e inversión; continuidad y previsibilidad de política económica con estabilidad política; fuertes inversiones en educación, infraestructura, energía e investigación; y estrategia de desarrollo con manejo macroeconómico sólido, planificación y políticas industriales de largo plazo, según reportó TalCual.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.