Woods Staton: de ejecutivo a dueño de la mayor operación de McDonald's en el mundo
Woods Staton fue enviado a Argentina después de que la violencia en Colombia durante la época de Escobar impidiera llevar McDonald's a su país natal. Cuatro décadas después, su apuesta por el largo plazo lo convirtió en el mayor franquiciado independiente de McDonald's del mundo.
- Staton llegó a Argentina en 1986 al no poder establecer McDonald's en Colombia debido a la violencia de los '80
- En 2007 lideró la compra de operaciones de McDonald's en gran parte de América Latina y el Caribe, creando Arcos Dorados
- Arcos Dorados se convirtió años después en el mayor franquiciado independiente de McDonald's del mundo y llegó a Wall Street
En 1986, el primer McDonald's de Argentina abrió sus puertas en la avenida Cabildo de Buenos Aires. Detrás de aquella apuesta estaba Woods Staton, un colombiano que había llegado al país casi por accidente y que terminaría construyendo una de las mayores operaciones de McDonald's en el mundo. Su historia pudo haber sido completamente distinta: Staton había intentado llevar McDonald's a Colombia, pero la violencia que atravesaba el país a mediados de los '80 —época de Escobar con asesinatos de candidatos presidenciales y jueces— cambió los planes.
Después de un año intentando obtener licencias en Colombia sin éxito, la empresa le ofreció tres caminos: ser franquiciado en Estados Unidos, ser socio en Brasil o venir a Argentina como empleado de la compañía. Staton eligió Argentina, un lugar que no conocía pero que desde el minuto uno lo enamoró. Llegó como ejecutivo para construir una operación desde cero: encontrar proveedores, elegir ubicaciones y formar equipos. Con el tiempo se convirtió en socio y, en 2007, lideró la compra de las operaciones de McDonald's en gran parte de América Latina y el Caribe. Así nació Arcos Dorados, la compañía que años después llegó a Wall Street y se convirtió en el mayor franquiciado independiente de McDonald's del mundo.
La trayectoria de Staton está atravesada por decisiones que explican su manera de pensar. Estudió economía, comenzó un doctorado en psicología infantil y terminó dedicándose a los negocios. Su madre, profesora de filosofía con ideas de izquierda, le dijo una frase que nunca olvidó cuando decidió incorporarse al mundo empresario: pensaba que iba a hacer «algo importante» y no convertirse en un comerciante. Aquellas palabras moldearon una convicción que lo acompaña hasta hoy: que una empresa puede ganar dinero y al mismo tiempo generar oportunidades, lo que él define como un «capitalismo con propósito».
A casi cuatro décadas de aquella primera apertura, Staton sigue pensando en el largo plazo. Atravesó hiperinflaciones, crisis económicas, cambios de reglas y gobiernos sin abandonar su apuesta por Argentina. Hoy, mientras Arcos Dorados explora inteligencia artificial, robótica y nuevas formas de consumo, mantiene una idea sencilla: una compañía que solo mira el próximo trimestre difícilmente puede construir algo que dure cuarenta años, según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
