Colección Gelman transformó su valor artístico en activo financiero, señala artista García Torres
El artista visual Mario García Torres publicó una carta abierta a Natasha Gelman en la que sostiene que la colección Gelman evolucionó del afecto y la convivencia hacia activos financieros, perdiendo su esencia artística original.
- García Torres documenta cómo la colección mutó de referente cultural a activo de especulación financiera
- La colección posee once obras de Frida Kahlo, cantidad extraordinaria que aceleró su revaluación monetaria
- El patrimonio pasó por fundaciones y sirvió como garantía para préstamos multimillonarios refinanciados por Banco Santander
García Torres celebra que las obras retornaran a exhibición en el Paseo de la Reforma tras casi dos décadas de ausencia y misterio sobre su paradero, destacando que las piezas aún conservan su poder cohesivo como grupo unificado que evoca memoria, identidad e historia de México. Sin embargo, subraya que originalmente Jacques y Natasha Gelman reunieron estas obras movidos por el afecto, la convivencia diaria y relación genuina con los artistas.
El artista documenta cómo, con el paso de las décadas y el extraordinario auge global de Frida Kahlo, cuyo legado representan once obras de la colección, el acervo mutó gradualmente de referente cultural a codiciado activo financiero y objeto de especulación. García Torres sostiene que lo que antes fue un conjunto de pinturas se transformó en recurso histórico, luego en activo financiero, finalmente en objeto de especulación capaz de alterar economías e imagen de ciudades.
El texto denuncia cómo la colección aprendió el idioma de las finanzas. Tras el cierre del Centro Cultural Arte Contemporáneo, el patrimonio pasó por fundaciones, un museo privado en Cuernavaca y finalmente sirvió como garantía para préstamos multimillonarios. García Torres relata que las obras se vendieron con financiamiento a través de Sotheby's operando como banco, pasando a manos de empresarios. Al no cumplirse expectativas de venta, la deuda se refinanció mediante Banco Santander.
García Torres lamenta que hoy visitantes en el museo ven dinero en lugar de arte, y que los desplazamientos de las obras obedecen a obligaciones contractuales alejadas del propósito fundacional. Advierte que pese a que el aura del arte se recupera momentáneamente frente a los cuadros, el futuro de la colección es sumamente incierto y corre riesgo de fragmentación o salida definitiva del país, traicionando el deseo original de Natasha Gelman de mantener las obras unidas en México, según reportó El Universal.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
